Con trompetas y trompetillas

A todos los que aquí o desde lejos amamos esta patria, les deseo que para ellos suenen las trompetas de la paz

El fin de año es propicio para revisar las columnas del Debe y el Haber de nuestra vida. Sin duda es grato repasar lo que salió a nuestro gusto y voluntad; en solazarnos recordando las jugadas que nos salieron bien. La columna del Debe, donde se anota lo que hicimos mal, a medias, o simplemente no hicimos, resulta tentadora para el borrador. Y si en el camino no se nos cruza un “mala sangre” que nos recuerde nuestra incompetencia, la negligencia o las mentiras, ¡mejor aún! El fin de año se me parece algo a los confesionarios: se depositan allí los “pecados”, se recibe la absolución, se sale con la conciencia aligerada y propósitos de enmienda, escollo efímero que permite repetir lo que en principio condujo a la confesión. Si yo pudiera nominar para premios Pecado 2003, la pelea sería reñida y nutrida. Imagínese que estuvieran nominados: el desplome del Arco Chato y el del puente de PYCSA; el cierre del aeropuerto de Tocumen por deficiencias eléctricas; la construcción de la carretera Boquete-Cerro Punta; la fantasía de Mónaco; la capacidad de la presidenta Moscoso como gobernante; el trabajo del ministro del MOP; la inseguridad en las calles (¡y en la propia casa!); la postulación de Mano de Piedra Durán para vicealcalde; las candidaturas de Yvonne Young y Carlos Afú para legisladores y negarle a Rubén Blades la tarima oficial. Mejor no sigo porque me agarra el 2004 sin terminar la lista.

Si en el balance de fin de año escogiera el camino de “todo está bien, aquí no ha pasado nada, y feliz año 2004”, nada más tendría que repetir las alucinaciones que salen de los cerebros de los jerarcas del gobierno Moscoso y me ahorraría las trompetillas. No hablaría del muro en el Corredor Norte que causó la muerte de tres niños, ni sobre el chocante celestinaje de la presidenta/ingeniera civil/investigadora de accidentes que apresuradamente eximió de responsabilidad a uno de sus mimados y favoritos, el ministro de Obras Públicas, Eduardo Quirós (que sabe de ingeniería civil lo que yo del cultivo del bonsai, es decir nada). De haber sido Quirós menos negligente con las denuncias de los vecinos del puente; y si en vez de andar en trifulcas con Chito Montenegro (recordar Pizzería Italia) y de alabardero del gobierno, hubiera intentado examinar a fondo las deficiencias de una construcción prácticamente en el patio de las casas y una escuela, el final no hubiera sido lo trágico que fue. En casi cualquier lugar del mundo, por respeto a la opinión ciudadana y al cargo, el presidente hubiera destituido al ministro ante un hecho tan ostensiblemente imputable a la negligencia en las inspecciones que correspondían al MOP. Es criticable que asignaran al MOP las investigaciones (juez y parte) y que raudos se autoexoneraran; raya en lo absurdo que se dijera que la obra era segura a pesar de no haber canalización para las aguas. ¿Es que la obra se estaba construyendo en el desierto del Sahara? Para Moscoso, Quirós y PYCSA, no hay confesionario ni absolución que sirva.

Con el descaro usual, el legislador Afú, el de los afudólares, cierra el año invitando a sus colegas a declarar sus bienes; qué lástima que Afú no confesó los suyos antes del escándalo del CEMIS y de la ratificación de los magistrados Spadafora y Cigarruista: pedirlo ahora es burdo truco politiquero sin ningún sustento moral. Y sobre otros bienes, los que declaró el legislador José Blandón, ¿cree Blandón que llevar al confesionario su publicitada declaración de bienes lo absuelve de su consistente complicidad, por omisión o comisión, con todos los desbarajustes del gobierno? Blandón ha sido ciego y mudo ante los escándalos de corrupción en el gobierno. La casa de Punta Mala, el hundido helicóptero HP-1430; los contratos sin licitación; los “servicios profesionales” contratados por su colega Enrique Garrido (lesión patrimonial que Contraloría no detectó) etc., no le borran la sonrisa, a diferencia de la molestia que le causan los bienes de Pérez Balladares. ¿Tabla de medir con valores diferentes? De haber estado Blandón en la oposición, ¿hubiera ratificado al ministro Quirós para directivo del Canal de Panamá? ¡Lo que puede hacer pasar de la oposición al oficialismo!

Nos espera un año agitado porque la política va a dominar el panorama nacional. Los pronósticos económicos son favorables para el 2004; sería inteligente aprovechar los días con entusiasmo y voluntad para que la bonanza sea amplia y duradera. El nuevo año abre ventanas de esperanzas a mejores días y será nuestra decisión convertirlas en realidades; ejercer el voto con honestidad es una de las opciones para lograrlo, también dedicarnos con más empeño al trabajo y la superación personal. Ojalá se nos abran las entendederas para poder “calar” a los candidatos que están prometiendo lo que saben que no podrán cumplir. Entre mis propósitos para el 2004 está no dar cheque en blanco a mis candidatos; al concederles mi voto no concedo mi silencio ni mi aprobación irrestricta. Me esforzaré en ser de los que deseamos engrandecer a Panamá con los mejores esfuerzos que sea posible ofrecer. A todos los que aquí o desde lejos amamos esta patria, les deseo que para ellos suenen las trompetas de la paz. Que al mirar el horizonte del futuro los ojos se nos iluminen de optimismo, y que el 2004 sea el mejor de sus vidas.

LAS MÁS LEÍDAS

  • Agroferias: el IMA anuncia lugares de venta para este lunes 27 y martes 28 de abril. Leer más
  • Comunidades marcharon en rechazo al embalse de río Indio; Canal defiende su urgencia. Leer más
  • Fiscalía Electoral inspecciona Municipio de Arraiján tras polémica por buses con foto de Stefany Peñalba. Leer más
  • Tuberculosis en Panamá: Estas son las regiones donde se concentra la enfermedad. Leer más
  • Cepanim: MEF aclara para qué sirve el número de referencia en el registro. Leer más
  • Accidente de bus de pasajeros deja cuatro muertos en Chame. Leer más
  • Panamá gana la medalla de oro en béisbol de los Juegos Suramericanos de la Juventud. Leer más