Gracias a una fina deferencia del distinguido amigo Raúl Arias De Para, recibí hace poco un análisis que es, a su vez, una reseña o revisión de los alojamientos para visitantes que hacen turismo en busca de naturaleza en el área del Caribe. El escrito se titula: Seeking Patterns in Diversity, y es un magnífico trabajo de George K. Sammy, Pd.D., e ingeniero ambiental.
Me pareció entonces saludable, prudente y apropiado, hacer alusión a este estudio porque facilita de una manera fácil y comprensible poder seguir –con la misma buena voluntad y franqueza– esclareciendo algunas imprecisiones que se dan en torno al quehacer turístico nuestro. Y como bien dice su autor, en este caso, el objetivo es promover un mejor entendimiento del "Producto Turismo Natural", que resulta un tema que escapa al entendimiento de hoy.
En el Caribe, el producto turismo conocido como de "sol, mar y arena" ha ido dando paso a un creciente nuevo interés: el ecoturismo. Este nuevo gusto, inclinación o preferencia del viajero es, de por sí, el fruto (o la flor) del turismo por los recursos naturales (nature tourism). Sin embargo, esta nueva motivación y estímulo del desplazamiento humano no tiene un concepto definido dentro de la industria del turismo. De ahí que, como bien dice él, muchos destinos que se hacen llamar "ecoturísticos" estarían mejor descritos como destinos de "turismo natural".
En consecuencia, uno de los problemas asociados a este sector de la industria del turismo más significativo es la falta de una terminología consistente. Unas veces los términos son usados intercambiadamente; y, otras veces, al mismo término se le da significados diferentes. Por ejemplo, tal como otro experto (Marques, en el 2000) sostiene, "el ecoturismo, igual que otros términos, tales como: turismo ecológico, turismo sostenible, turismo basado en la naturaleza y turismo de aventura, ha sido usado para designar un turismo que se desarrolla en un ambiente natural o cultural. A primera vista, pareciera que fuera lo mismo, pero ese no es siempre el caso".
Una definición más apropiada de estos términos la encontramos en Honey, en 1999, y en Whelan, en el 2003. Y es como sigue:
Turismo natural se refiere a los viajes a lugares intactos (no estropeados, y que algunos llaman vírgenes) para experimentar y disfrutar de la naturaleza. Esta definición no debe interpretarse como "prístinos" (como se dice de ciertas playas); más bien se designa con ello a áreas que han experimentado un mínimo de visitas o incursiones turísticas.
Ecoturismo ha sido definido como un viaje hecho con responsabilidad a áreas naturales, las cuales conservan el ambiente y mejoran el bienestar de su gente local.
Turismo de aventura se describe como "turismo natural" con un grado de toma de riesgo, de habilidad física y de resistencia.
Desarrollo sostenible ha sido definido por la Comisión Bruntland como un desarrollo que satisface las necesidades de los presentes, sin comprometer la facultad de las generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades.
En el año 2002, otro experto, Wood, hizo una lista de los componentes del ecoturismo. Veamos.
•Contribuye a la conservación de la biodiversidad;
•Mantiene el bienestar de la gente local;
•Incluye la experiencia de interpretación y aprendizaje;
•Comprende una acción responsable por parte de los turistas y de la industria del turismo;
•Se ofrece principalmente a pequeños grupos a través de negocios de pequeña escala;
•Requiere del consumo más bajo posible de recursos no renovables;
•Enfatiza la participación local, en oportunidades de negocio y de propiedad, particularmente a la gente rural.
Por ello, concluye el autor, es desafortunado (aunque quizás inevitable) que algunos actores en la industria del turismo hayan aplicado mal el término ecoturismo. Y tal como señala otro experto (Marques) en el tema, en muchos casos el prefijo "eco" ha sido añadido solo como una herramienta de mercadeo, y muchos establecimientos que se llaman a sí mismos "eco" no implementan, en la práctica, la filosofía o las prácticas del ecoturismo.
Es necesario, pues, tener un claro entendimiento de todo ello si queremos tener unos parámetros de información real y correctos que contribuyan a una mejor planificación del desarrollo turístico del país.