Esta semana, el mundo alcanzó un hito por el cual se ha estado luchando por décadas. En medio de la pandemia de Covid-19, pasó desapercibido para muchos. El martes, la vilipendiada OMS decretó el continente africano como libre de polio. Un éxito sanitario de dimensiones difícilmente superables. En 1985, 350 mil personas, en su mayoría niños, sufrían de esta terrible infección viral. Muchos de los que no morían durante la enfermedad aguda, quedaban condenados a vivir con graves secuelas motoras por el resto de sus vidas. Esto, a pesar que desde la década de 1950 se contaba con vacunas contra esta infección.
Durante la convención mundial de Rotary International de 1985, el presidente de la organización, el médico mexicano Carlos Canseco, lanzó un reto para convertir a Rotary en la punta de lanza de un ambicioso programa que buscaría erradicar esta enfermedad de la faz de la tierra. Así nació el programa insignia de los rotarios a nivel mundial, y que llamamos PolioPlus. Ese año, los rotarios se comprometieron a donar 120 millones de dólares para obtener vacunas.
En los 35 años que han pasado desde entonces, los rotarios han contribuido con más de 1,300 millones de dólares para adquirir vacunas orales, que han permitido inmunizar a 2,500 millones de niños en 122 países alrededor del mundo. Miles de rotarios han participado en brigadas de vacunación desplazándose a lugares remotos, muy lejos de sus países, para ellos mismos vacunar a la población. Se supone que, si se cuantificara el tiempo que representan las horas de voluntariado, el aporte de Rotary a la campaña PolioPlus ha sido en 30 años, superior a los 8,000 millones de dólares.
India fue, hasta hace poco, el país con más afectados por casos de poliomielitis. Rotary inició una campaña masiva de vacunación en todo el territorio de India, en el cual participaron miles de voluntarios, logrando romper el récord de vacunaciones en un solo día, alcanzando cifras que rondaban los dos millones y medio de niños vacunados diariamente.
Estos esfuerzos, recibieron un nuevo impulso en 2007, cuando se unió a PolioPlus la fundación Bill y Melinda Gates, quienes ofrecieron donar dos dólares por cada dólar que donaran los rotarios. Ese año, los rotarios donaron 110 millones. Desde entonces, la fundación Gates ya ha donado más de 350 millones en total.
En 2015, Nigeria tuvo su último caso de polio salvaje. Después de cinco años sin casos, se ha decretado que África está libre de la enfermedad. Los dos últimos países dónde hay casos son Afganistán y Pakistán, donde las guerras entre grupos radicales han dificultado mucho el éxito de los programas de vacunación.
Estos resultados nos demuestran claramente el éxito que se obtiene cuando la ciencia trabaja de la mano de la comunidad internacional y de organizaciones filantrópicas para lograr objetivos comunes. Aunque no se haga ruido, Panamá ha tenido su participación directa en estos logros. Desde hace años, nuestro país ha sido un centro importante de investigación de vacunas, con énfasis particular en la del polio. Varios estudios desarrollados en Panamá, han sido publicados en importantes revistas médicas del mundo. Y, el centro de investigación en vacunas Cevaxin, donde participan más de cien profesionales panameños e investigadores independientes del Hospital del Niño, ha sido invitado por la fundación Gates para participar en su programa global de desarrollo de vacunas. De hecho, la última vacuna oral, más segura que las anteriores, y que ha servido para cortar los escasos brotes que quedan en el mundo, se desarrolló basada en investigaciones hechas en Bélgica y Panamá. Tristemente, nuestro arrebato de pseudo ciencia, patrocinado por unos pocos médicos e “influencers” que de medicina apenas saben enfermarse, se ha dado a la tarea de cuestionar que en Panamá se haga investigación para el desarrollo de vacunas contra Covid-19. Menos mal que la ciencia no pierde tiempo en esos estorbos.
Lo que se ha logrado esta semana en salud pública global, seguramente fue opacado por las noticias “taquilleras” del momento. La pandemia de Covid-19 y los rebrotes europeos, las elecciones de Estados Unidos, la violencia racial en Wisconsin y los huracanes en el Golfo de México. Sin embargo, para todos los que se han esforzado por lograr la erradicación del polio de la faz de nuestro planeta, ha sido un paso gigante hacia la consecución de esta ambiciosa meta. Toca felicitar a los científicos, filántropos, médicos y rotarios que han aportado su parte para lograr un éxito de esta magnitud. Cada día que pasa, estamos más cerca de la erradicación completa de esta terrible enfermedad. ¡Enhorabuena!
El autor es médico y rotario