A casi 200 años de aquellos días en que Panamá decidió tomar las riendas de su istmo y hacer de él algo más que una colonia, las administraciones panameñas anuncian el Pacto del Bicentenario, Cerrando Brechas, que propone poner en ejecución acuerdos multitudinarios con el fin de mejorar Panamá. Pero, ¿cómo se planea hacer esto? Y, ¿cómo ayudará esto a nuestra sociedad?
El 28 de noviembre del presente año, Panamá celebra 200 años de haberse independizado de España, aunque automáticamente se unió a Colombia y entonces pasaron una serie de acontecimientos inolvidables en la historia. El punto es que nuestro istmeño país ahora busca mejorar. Los problemas presentes cada vez empeoran y los que están por venir es mejor esperarlos preparados. El Pacto del Bicentenario busca exactamente resolver y prevenir estos problemas relacionados con la salud, la economía, la seguridad y los servicios básicos, que día a día se van desperfeccionando y, por ende, dañando la calidad de vida de los panameños. Además, la desigualdad en todos los ámbitos presentes en el país es preocupante y el poco avance que se muestra en implementar los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) empeora las disparidades.
Mediante la Autoridad Nacional para la Innovación Gubernamental (AIG) se creó “Ágora”, la plataforma que se comprometió a recolectar las problemáticas presentes en cada lugar del país, con el fin de que cada panameño presente aquello que considera problema y/o una propuesta de solución a dichos problemas. Esto se consideró una gran obra participativa y democrática, además de que demostró inclusión, porque sin importar todo aquello en lo que somos distintos a los demás, nos permite brindar un punto de vista. Gracias a esta plataforma, hoy se encuentran más de 180 mil propuestas recibidas de más de 200 mil participantes de todo Panamá sobre los temas de importancia nacional, regional y local: agro, agua, ambiente, cultura, deportes, economía, educación, Estado, inclusión, infraestructura y salud. Todas las propuestas serán presentadas luego a nuestro Órgano Ejecutivo, por lo tanto, éste será el responsable de los posibles cambios y la destrucción de problemas.
Pero hay cosas aquí que no se pueden pasar por alto. En primer lugar, ¿cómo garantizamos el debido manejo de las propuestas? Sabemos que muchas propuestas de cambio han entrado al famoso Órgano Ejecutivo; lástima no podemos decir que todas han salido a cumplir con lo escrito en el papel. Cuando el gobierno y altos mandatarios saben que de alguna forma sus intereses se verán afectados, simplemente hacen aquello que se encuentre a su alcance para evitar que las soluciones sean impulsadas. Por cierto, ¿cómo nos aseguramos de que algunas de las soluciones propuestas a los dichosos problemas no van a ser intervenidas por estos corruptos? No hay en quien se pueda confiar y eso es peligroso. Todo lo que pase ahí dentro quedara entre aquellos que buscan el bien para ellos y no para el país. Por otro lado, ¿cómo será que estas grandes personas piensan ejecutar las soluciones? Recapitulemos; no hay algo que haya salido como se espera en manos de funcionarios públicos, siempre salen las coimas y los robos o los problemas. Si ellos no solucionan esto con y junto al pueblo panameño, no cabe duda de que esto será un total fraude a nuestra nación y una gran falta de respeto a quienes confiaron en los involucrados por tener un mejor Panamá. A todo esto, ¿cree usted que estaría mal considerar incluir ciudadanos comunes dentro de estos procesos? Yo diría que es la solución a la desconfianza existente. En fin, no afectará a nadie, nos asegurará un trato justo, lícito y eficaz de las propuestas presentadas.
Una vez más, el futuro de Panamá está en manos del gobierno, esta vez con propuestas ciudadanas, lo que hace la espera más excitante y ansiada. Esperemos Panamá pueda desarrollarse y sellar todas las brechas; que cada provincia, comarca, distrito, corregimiento y comunidad pueda “echar pa’ lante”, como diría un buen panameño. No olvidemos que mejorar Panamá no es cosa fácil, pero hace 200 años luchamos juntos para liberarlo. Ahora, luchemos juntos por mejorarlo.
El autor es estudiante

