Los cambios en los medios y los modos de comunicación que se acumulan desde fines del siglo pasado también inciden en la ciencia, una actividad que por siglos pareció inescrutable para la sociedad. En 1999, la declaración final de la Conferencia Mundial sobre la Ciencia para el Siglo XXI: Un nuevo compromiso, reconoció la importancia que tiene para la investigación científica el acceso libre a la información.
Atendiendo a esa recomendación, el movimiento que impulsa la Ciencia Abierta promueve el acceso libre y gratuito, tanto a los resultados de investigación, como a las metodologías y datos utilizados. Esto permite que puedan ser objeto de lo que Michael Gibbons perfiló como un control de calidad de base amplia.
Hoy, uno de los asuntos más importantes de la práctica científica es la publicación, un proceso que se ha venido haciendo cada vez más transparente. Nada es más valioso para un investigador que un hallazgo original. Por eso, algunos consideran amenazantes los protocolos de la ciencia abierta. Sin embargo, una de las grandes ventajas de la ciencia abierta —junto a la posibilidad que brinda para calibrar el impacto del financiamiento público a la investigación— es la ampliación del impacto de esta actividad.
La Declaración de Panamá sobre la Ciencia Abierta (Foro CILAC, 2018) señaló la necesidad de “fomentar el fortalecimiento de los depósitos existentes de documentos abiertos, datos y recursos educativos en instituciones académicas y de investigación”. En esa dirección, la plataforma ABC (Acceso a Bibliografía Científica) de la Senacyt ha fortalecido las capacidades institucionales para la divulgación en formatos abiertos.
Para marzo próximo, la Dirección de Investigación Científica y Desarrollo anuncia el lanzamiento del Portal de Repositorios Institucionales de Ciencia, Tecnología e Innovación de Literatura Abierta (PRICILA). Con esto, la ciencia producida en Panamá se hará globalmente visible, y mucho más accesible en el país. El portal, además, formará parte de La Referencia, de la red latinoamericana de repositorios de acceso abierto, de la cual ya forman parte 10 países de la región.
La ciencia ha producido innovaciones tecnológicas que facilitan importantes cambios sociales. Al abrirse a la sociedad, no solo trabajará para ella, sino también con ella.
La autora es periodista e investigadora y pertenece al movimiento Ciencia en Panamá.