En el prólogo que Diógenes De La Rosa dedica al libro Naturaleza y forma de lo panameño, de Isaías García A., que tituló: “Lo negativo y lo afirmativo en el carácter social panameño”, el prominente intelectual y figura importante en la construcción del pensamiento nacional, escribió: “Poco hemos ejercitado los panameños la reflexión sobre nosotros mismos. Hacernos objeto del propio pensamiento, proponernos como tema de nuestras agitaciones, sumergirnos lúcidamente en nuestra intimidad, son aventuras a las que permanecemos indiferentes”. De La Rosa tenía fuertes argumentos para hacer estas observaciones en 1956.
Los años han pasado y cientos de páginas dedicadas a la reflexión del ser panameño se han imprimido y, sin embargo, pese a la amplia bibliografía que existe, algunas de las preguntas que Isaías García hacía en su ensayo siguen preocupando. ¿Cuál es la esencia de la realidad panameña? ¿Cuál es su estructura? ¿Es posible el conocimiento de lo panameño en su historicidad?
En vísperas del bicentenario de la República, quisiéramos citar algunos libros porque estamos convencidos de que el pensamiento y la reflexión son hoy tan importantes como lo fueron al inicio de la formación de la nación. Hubiese sido un gran regalo para el país que las autoridades hubiesen editado una colección de los mejores ensayos de nuestros pensadores alrededor de estos 200 años. Una empresa quijotesca, pero necesaria.
Desde los Arosemena (Mariano, Pablo y Justo), hasta Eusebio A. Morales, Ramón M. Valdés, Guillermo Andreve, Víctor F. Goytía, José Dolores Moscote, Octavio Méndez Pereira, Ricardo J. Alfaro, Ernesto De La Guardia, Rafael Moscote, Roque Javier Laurenza, Diógenes De La Rosa, Humberto Ricord, Diego Domínguez Caballero, Ricaurte Soler, Rodrigo Miró, Moisés Chong Marín, Ricardo Arias Calderón, Armando Fortune, Raúl Leis, Reina Torres de Araúz, Olmedo Beluche, Nils Castro, Guillermo Castro, Rodrigo Tarté, Stanley Heckadon Moreno, Damaris Serrano, Octavio Tapia, Luis Pulido Ritter, Diógenes Cedeño Cenci, Marcos Gandásegui, Carmen Miró, Ana Elena Porras, Melquiades Villarreal, Porfirio Salazar, César Del Vasto, Aiban Wagua, Pedro Rivera y Pedro Luis Prados, hasta insignes historiadores como Omar Jaén Suarez, Carlos Manuel Gasteazoro, Mario Molina Castillo, Alfredo Castillero Reyes, Alfredo Castillero Calvo, Patricia Pizzurno, Agatha Williams, Marixa Lasso, Alberto Osorio Osorio, Alfredo Figueroa Navarro y Celestino Araúz, solo para mencionar algunos, porque la lista es larga; hay una importante bibliografía.
Estos autores dejan ver que la cuestión del ser panameño solo puede entenderse cuando es abordada desde distintos enfoques como la historia, la antropología, la sociología, la literatura, la psicología, la ecología, la ciencia o la filosofía, entre otras disciplinas. En un artículo es imposible comentar tanto.
Un libro imprescindible es Formas ideológicas de la nación panameña, de Ricaurte Soler. Nos ayuda a despegar un poco el mito romántico de los próceres que, más que fervor patriótico, practicaron una filosofía positivista que, más allá de una conciencia nacional, era una conciencia mercantilista. Diego Domínguez publica el libro Razón y sentido de lo panameño. El ensayo se plantea la búsqueda del ser panameño como un problema filosófico. ¿Qué es lo panameño?, se pregunta y reflexiona sobre algunos problemas de la sociedad.
Octavio Tapia ha escrito dos obras: Para entender al panameño: una aproximación a su identidad cultural y El panameño, entre el malestar, la preocupación y la esperanza; ambas obras ganaron el premio nacional de literatura Ricardo Miró. En la primera, Tapia hace un recorrido del problema de la identidad desde el periodo de la conquista, la independencia del coloniaje español, se detiene en el periodo colonial donde analiza: la situación del istmo ante la independencia de España y su anexión a la Gran Colombia; los elementos que constituyen la identidad en el periodo republicano; el deterioro de la memoria histórica, y la reconstrucción de la identidad.
En el segundo libro, el autor reflexiona sobre las distintas esperanzas del panameño: el sentido de la esperanza política, la esperanza social, la esperanza mágica, la esperanza supersticiosa, la esperanza religiosa. Se pregunta, ¿qué nos pasa? Y la respuesta es un largo capítulo donde se dan las causas del deterioro de la sociedad panameña. Algo similar había hecho Isaías García en el ensayo que citamos al inicio: un inventario de nuestras deficiencias, mucho más profundo y con propuestas puntuales.
El tema de la identidad nacional ha sido abordado también por la literatura. Damaris Serrano tiene una obra sólida que indaga en la problemática nacional desde el estudio de la literatura. Hay que leer La nación panameña en sus espacios: Cultura popular, resistencia y globalización; La literatura panameña: historia, nación y sociedad y Panamá: Post/Modernidad/Post (La jornada de una estrategia poética-narrativa); para nosotros, su mejor ensayo, donde, con tan solo hablar de dos poetisas y un novelista -Esther María Osses, Elsie Alvarado de Ricord y Ariel Barría-, Damaris logra darnos un tránsito poético –narrativo de nuestra identidad.
Melquiades Villarreal escribe Esperanza o realidad: fronteras de la identidad panameña y Porfirio Salazar La piel en la llama: identidad y literatura en perspectiva histórica. Ambos hacen abordaje al problema de la identidad panameña desde la literatura y la historia. Ana Elena Porras escribe Cultura de la Interoceanidad: Narrativas de identidad nacional de Panamá y Patricia Pizzurno Memorias e imaginarios de identidad y raza en Panamá Siglos XIX y XX. Obras que abordan lo nacional desde la interocianidad y los imaginarios de identidad.
No podemos dejar de recomendar la colección Biblioteca de la cultura panameña, creada por Carlos Manuel Gasteazoro, y la Biblioteca de la nacionalidad, edición conmemorativa de la transferencia del Canal a Panamá en 1999. Y Historia general de Panamá, dirigida por Alfredo Castillero Calvo para celebrar el centenario de la República, en el 2003.
El autor es escritor
