El Instituto Nacional de Formación Profesional y Capacitación para el Desarrollo Humano, emitió un comunicado por el conocido “video sexual” que circuló por las redes. La vaciladera no se hizo esperar, y el autor de las imágenes ha renunciado “de manera voluntaria” a su puesto. Los protagonistas (a su pesar), han sido “desvinculados” de sus puestos de trabajo al incurrir en lo que la institución llama una “conducta indecorosa”, que atenta “contra la Moral y la Ética de los Servidores Públicos y la buena imagen de esta noble institución”.
En problema no es el “acto”, el problema es la sensación antidemocrática de impunidad que el gobierno y muchos funcionarios públicos creen tener. La falta de respeto a las instituciones, el poco aprecio a la democracia, es lo que representa este video. Puedo hacer lo que me da la gana. Seguramente, esta no es la única ni la primera pareja de funcionarios que lo hace. Ustedes ríanse, hagan chistes, pero el deterioro institucional que esto demuestra es muy alto.
No me rasgo las vestiduras por el “acto”, allá cada cual con su cuerpo y sus valores, pero una institución que escribe con mayúsculas “Moral” y “Ética”, sabe muy poco de ortografía, y demuestra que en este país, con muy poca educación, puedes llegar a ser, por lo menos, “botella” en cualquier gobierno y hasta “honorable” y tener una casa inmensa en Capira, o escribir algún libro sobre ti y tu trayectoria política para justificar tu desfachatez.
Fornicar es lo de menos, no olviden toda la corrupción institucionalizada que estamos viviendo y que no ha logrado detener ni la pandemia, que iba a hacernos mejores, ¡qué va!, los ha convertido en unos corruptos más eficientes y más creativos. No se rasguen las vestiduras, no caigan en el congueo simplista. Nuestro problema es el poco o ningún respeto que tenemos por nuestras instituciones. Sigamos riéndonos, cuando llegue la hora de la verdad lloraremos amargamente lo que no supimos defender.
El autor es escritor

