Degó -Escudo de Veraguas- conocida así por sus habitantes quienes, por décadas, han conservado y mantenido intacto su bosque y todo lo que lo rodea, es una isla localizada en la comarca Ngäbe-Bugle, en la región de Ñokribo. Su pequeño territorio alberga numerosas especies de fauna y flora únicas en el mundo. Es por ello que, un grupo de investigadores, estudiantes universitarios y personas de la comunidad, decidieron estudiarlas y traducir el producto de esta investigación, al lenguaje autóctono Ngäbere.
El objetivo de este aporte es dejar un legado a las generaciones presentes y futuras. Se aspira a fortalecer la identidad cultural del pueblo originario Ngäbe, así como concientizar a la población sobre el peligro que enfrentan las especies que allí habitan, que, de no tomarse medidas urgentes para su debida protección, en los próximos años pudieran desaparecer.
El libro resalta la historia, los relatos mitológicos, los efectos del cambio climático y los estudios realizados sobre sus especies endémicas. Las especies endémicas son aquellas que sólo se encuentran a nivel mundial en esta pequeña isla. Se trata de aves, mamíferos pequeños -murciélago, rata espinosa y zarigüeya lanuda-, anfibios y reptiles, la planta Zamia y la especie emblemática de la isla Escudo de Veraguas, el kü o perezoso pigmeo.
Es indispensable resaltar la importancia de este estudio en la protección del ambiente ya que hay antecedentes de tráfico ilegal de especies como las ranas, la Zamia, y el perezoso endémico de la isla. A fin de proteger las especies, unimos esfuerzos para trabajar en conjunto y, de esta manera, intentar frenar este tipo de acciones que afectan directamente las especies en peligro de extinción. Otra investigación que vale la pena resaltar es la que analiza el efecto del cambio climático sobre las especies que habitan en la isla Escudo de Veraguas ya que, al estar cubierta en gran medida por un bosque inundable, se pondría en peligro algunas especies endémicas debido al impacto sobre su hábitat natural.
Después de trabajar por tres años y estudiar la biodiversidad que alberga este paraíso, hay conciencia de que la única manera de educar a los lugareños y a las personas que visitan la isla es a través de la educación ambiental.
Recuerdo con emoción las reuniones que realizamos en Chiriquí Grande con las autoridades comarcales; y las reuniones con los moradores de las comunidades de Playa Lorenzo, Kusapin, Tobobe y Río Caña, las más cercanas a la isla. Ver los rostros impresionados de los ciudadanos quienes, por primera vez, observaban, mediante imágenes, las especies únicas de la isla así como su extraordinaria diversidad de especies, nos hizo entender que, trabajando con las comunidades, podemos lograr grandes cambios.
Antes se sabía muy poco sobre las especies que existen en la isla. En la actualidad, gracias a los resultados de la investigación y a los datos que hemos obtenido y plasmado en el recién publicado libro, ofrecemos una oportunidad para seguir descubriendo el tesoro que guarda la isla Escudo de Veraguas con su biodiversidad única.
Por tradición, los locales han protegido, vigilado y conservado los ríos, los mares, los bosques y las especies que ahí se encuentran. Sin embargo, las autoridades gubernamentales deben trabajar en conjunto con las comunidades locales para garantizar la protección de la isla, ante las constantes amenazas, producto del turismo incontrolado y de personas inescrupulosas que trafican algunas especies.
Se ha llevado a cabo una importante labor para educar a los ciudadanos acerca de lo valiosa que es la isla Escudo de Veraguas en cuanto a su biodiversidad. Estamos preocupados por las amenazas que enfrenta la isla: se debe proteger de la manera más efectiva el hogar del perezoso pigmeo, de las tortugas marinas y de todas las especies que ahí habitan.
Con las pequeñas acciones se crean grandes cambios. Ese es el propósito de esta obra elaborada con mucha dedicación y esfuerzo: impactar a las personas. Sin la participación ciudadana, esto no hubiese ocurrido: reconozco la contribución de los investigadores, los compañeros estudiantes y los monitores locales. Hemos empezado a hacer el cambio desde las comunidades. Y tú…¿Has pensado cómo puedes contribuir a cambiar tu comunidad y proteger el ambiente? ¿Te atreves a ser parte de la solución?
El autor es estudiante de Biología Egresado del LLAC 2020


