“Aquellos que no saben nada de su propio pasado difícilmente pueden mostrar interés por la planificación del futuro” –The Panama Tribune.
En recurrentes episodios de la historia de Panamá, se evidencia la lucha por el dominio sobre la ruta comercial que han anhelado una vasta cantidad de potencias, desde las invasiones inglesas, hasta Abraham Lincoln y su colonia ‘Linconia’, en la Laguna de Chiriquí. El istmo panameño ha estado en los planes estratégicos de las Naciones más poderosas del mundo. La construcción del Canal de Panamá, cambió el curso de la historia moderna y la forma de percibir el comercio mundial.
Hace al menos 25 millones de años, el istmo de Panamá surgió del titánico encuentro de las placas de Coco, Nazca y el Caribe. Desde entonces, el istmo se posiciona como un puente natural que sirve de conexión entre los hemisferios norte y sur del Continente Americano. Los primeros asentamientos del istmo ocurrieron hace unos 9 mil años a.c., producto de las migraciones que darían sustento a las teorías que conocemos sobre el poblamiento del continente.
La premisa de incentivar los primeros estudios para la construcción de una vía por el istmo fue del rey Carlos I de España. Teniendo muy presente que en esta región florecían el comercio, el transporte y los servicios, se instalarían sedes civiles y eclesiásticas de la Corona Española en Panamá.
El Reino de Escocia invertiría grandes sumas de dinero en las selvas darienitas, para también gozar de los beneficios de la posición geográfica de Panamá. Fue un costoso proyecto fallido para Escocia.
No fue sino hasta finalizada la época colonial, con la construcción del ferrocarril y el inicio de la época ‘De Facto’ del uso del dólar en Panamá, que la economía local empieza a prosperar. Se tiene registro que, para 1853, operaban en el istmo alrededor de cuatro instituciones bancarias norteamericanas que se encargaban de pagarle a los trabajadores del ferrocarril. Se trata de los hechos que precedieron la construcción de una vía que uniría los océanos más grandes del mundo.
Ocurren los sucesos del ‘Incidente de la Tajada de Sandía’ en 1856. Estados Unidos trata de negociar el tratado Herrán-Hay, siendo el rechazo del tratado en cuestión en el congreso una de las principales causas de nuestra separación del Colombia . El istmo se vio envuelto en una serie de negociaciones directas con Estados Unidos para promover la soberanía panameña y, la adquisición de los bienes de la “Compagnie Nouvelle du Canal Interocéanique de Panama” por parte de los estadounidenses, siendo la construcción del canal objeto y motivación principal para consolidar las negociaciones que “iluminarían la nueva nación”.
Sociológicamente hablando, encontramos distintos matices representativos de cada periodo en nuestra historia, en nuestro idioma abundan ‘panameñismos’ del inglés y del francés que hemos integrado en nuestro diario vivir. También son significativos los aportes arquitectónicos franceses y el sistema de acueductos y alcantarillados que introdujeron los estadounidenses. Nuestra historia gira en torno a la vía acuática. Tiene incidencia en aspectos como la estabilidad de la cadena de suministros en los mercados internacionales, hasta en el precio en que se cotizan los “commodities” en la Bolsa de Valores.
El 31 de diciembre de 1999 fue la primera vez, en más de 480 años, que los panameños verdaderamente empezamos a gozar como nación de una de las rutas comerciales más importantes del mundo.
Jóvenes Unidos por la Educación se caracteriza por su compromiso de sensibilizar a la opinión pública sobre las responsabilidades que, como panameños, tenemos para asegurar la sostenibilidad de la vía. Se requieren competencias esenciales en su capital humano de cara al futuro. Acercamientos comerciales como los acaecidos con China y la “Nueva Ruta de la Seda”, son fuertes indicadores que la posición geográfica de Panamá es imprescindible para el posicionamiento de grandes economías.
Los jóvenes estamos llamados a formarnos, tomando en cuenta los pilares de sostenibilidad, resiliencia y el correcto uso de los recursos naturales, para preservar la competitividad de la ruta, crucial para el presente y futuro del país. Seamos artífices del progreso, formándonos con responsabilidad y sentido de propósito.
El autor participa en el Laboratorio Latinoamericano de Acción Ciudadana 2021 1.0
