Isabel, 35 años, secretaria ejecutiva, madre de 3 hijos, está sumamente preocupada por las noticias sobre la expansión del coronavirus (Covid-19). Ella nos dice:
“Cada vez que veo las noticias, me doy cuenta que el coronavirus se acerca cada vez más a Panamá. Cuando pienso que mis hijos pueden morir por ese terrible virus y no tengan la oportunidad de lograr sus metas, me espanta a tal punto que tengo palpitaciones, se me sube la presión, no duermo, tiemblo y me desespero, pensando qué nos pasará. ¡Que terrible pesadilla!”
Roxana, 40 años, profesora, madre de dos hijos, cuando ve las noticias sobre la expansión del contagio con el coronavirus, nos comenta:
“Me limito a ver solo las noticias provenientes de fuentes oficiales. Entiendo que el coronavirus es otro virus más, aunque más peligroso, pero ya hemos sobrevivido a los anteriores, así que vamos a sobrevivir a éste también. Gracias a que practico técnicas de meditación llamada conciencia plena o mindfulness y de relajación mediante la respiración profunda; además sigo las medidas sanitarias y rezo todos los días. Así tengo tranquilidad ante lo que podría ocurrir en Panamá.”
¿Por qué Isabel está tan alterada y Roxana no?
Por una parte, Isabel está recibiendo muchas noticias alarmistas, sobre todo las redes sociales. Por otra parte, Isabel es más vulnerable a sufrir ansiedad y estrés porque tiene la tendencia a exagerar los peligros que percibe a su alrededor.
Roxana y su familia están bien informados sobre la naturaleza del virus. Ella demuestra rasgos de autocontrol, flexibilidad y sobre todo una adecuada tolerancia a lo desconocido. Igualmente, mantiene un estilo de vida armónico: nutrición balanceada, ejercicios cotidianos, relación conyugal estable, practica la meditación y es asertiva. Se muestra optimista y esperanzada ante los desafíos de la vida.
Es normal que todos podemos sentir temor y estrés frente al coronavirus, porque es una amenaza a la salud y, por el momento, no tenemos vacunas para protegernos.
¿Qué nos ocurre cuando estamos expuestos a estresores que amenazan nuestra vida? Se ha demostrado que, cuando nosotros experimentamos niveles altos de estrés, nuestro sistema inmunológico se debilita, haciéndonos más propensos a contraer enfermedades contagiosas.
Buenas noticias: Los estudios del psicólogo Donald Meichenbaum y otros, sobre el afrontamiento eficaz contra el estrés en los seres humanos, reportan que podemos inocularnos una “vacuna” contra el estrés. Esta se realiza mediante la visualización y la práctica de la relajación muscular que fortalecen nuestro sistema inmunológico.
Igualmente, podemos aumentar nuestras defensas mediante la práctica de mindfulness o conciencia plena. El investigador Jon Kabat Zinn la define “como prestar atención al momento presente, de forma deliberada y sin emitir juicios”.
No tenemos control, por ahora, sobre si el virus nos va a contagiar o no, pero sí podemos ejercer control para aumentar nuestro sistema inmunológico practicando estas estrategias que producen calma y relajación, las cuales actúan como factores de protección contra las enfermedades.
El autor es psicólogo clínico y docente universitario