Las dos primeras vacunas aprobadas por la FDA (de Estados Unidos ) contra la Covid-19 son vacunas del tipo mRNA. En nuestro organismo, en condiciones normales, el mRNA es una molécula encargada de transmitir un mensaje que ha recibido del ADN almacenado dentro del núcleo celular y básicamente ese mensaje consiste en la formación de proteínas. En el caso de las vacunas, ese mensaje se ha preparado (científicamente). Luego que en China se publicara la secuencia genética del virus, científicos de Moderna tardaron cerca de 42 días en lograr un mRNA de la espícula del virus (proteína s). Por lo tanto, al tener esa codificación para esa proteína, se preparó como mRNA, se añadió a una nanopartícula de grasa con 10 cadenas simples de mRNA y millones de esas nanopartículas conforman la vacuna. Dicha vacuna se inyecta a nivel intramuscular y de allí penetran a diferentes células del cuerpo donde liberan las cadenas de mRNA y como ya lleva un mensaje, no es necesario que entre al núcleo y de esta forma se inicia la formación de esa proteína viral. El cuerpo, a través de su sistema inmunológico, responde creando anticuerpos y células de defensa y así se inicia la protección contra la mCovid-19.
En los estudios clínicos realizados para probar el beneficio y seguridad de esas vacunas se excluyeron las embarazadas. Por lo tanto, desconocemos la efectividad de prevención y el desarrollo de severidad con la vacuna; además desconocemos la seguridad durante el embarazo.
El Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) considera como condiciones de alto riesgo para la Covid-19: embarazo, cáncer, enfermedad renal crónica, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, afecciones cardíacas, inmunosupresión, obesidad, anemia falciforme, tabaquismo, diabetes.
La justificación para incluir el embarazo se basa en que una mujer embarazada infectada con la Covid-19, al compararse con una infectada en edad reproductiva, tiene significativamente más riesgo de ingresar a una unidad de cuidados intensivos, de recibir ventilación mecánica invasiva y de muerte, el embarazo empeora pronóstico.
Las vacunas de mARN no son vacunas de virus vivos ni atenuados ni utilizan un adyuvante. Estas vacunas no ingresan al núcleo y no alteran el ADN humano. Como resultado, las vacunas de mARN no pueden causar ningún cambio genético.
Estudio en animales hechos con la vacuna de la empresa Moderna evaluando la toxicidad perinatal y postnatal no muestran alteraciones sobre el desarrollo embrionario, fetal o postnatal usando este tipo de vacuna.
Organizaciones con gran membresía y prestigio, como el Colegio Americano de Ginecólogos-Obstetras (ACOG) y la Sociedad de Medicina Perinatal en Estados Unidos recomiendan que no se excluyan de la vacunación con este tipo de vacunas a las mujeres embarazadas y puerperas. Que ellas sean libres de tomar su propia decisión en conjunto con su equipo de salud.
Muchos pacientes o poblaciones, por una u otra razón, no son incluidas en los estudios, pero eso no significa que si el producto investigado prueba beneficios no los puedan usar en esa población. Es decir, si gente de un grupo racial, social, lugar o condición especial se le impide o dificulta participar de un estudio no podrán ser excluidos de los beneficios. Además (embarazadas), a pesar de la opinión positiva de ACOG, fueron excluidas de participar en los ensayos clínicos de las vacunas contra la Covid-19. Por lo tanto, y recurriendo al principio de justicia de la declaración del Belmont, no deben ser excluidas de la vacunación.
Otro aspecto interesante es que la mayoría de los estudios reportados en embarazadas muestran que la infección ocurre en más del 80% en el tercer trimestre, lo cual significa que el beneficio de la vacunación sería antes del tercer trimestre.
En resumen, la embarazada es de alto riesgo para complicaciones graves de la Covid-19, incluyendo muerte. Las vacunas mRNA no conllevan, teóricamente, riesgo de malformaciones. No deben ser excluidas del beneficio de la vacuna sobre todo en el primer-segundo trimestre y en especial si tienen otro factor de riesgo, como obesidad, alguna enfermedad o trabajador de la salud. Deben ser orientadas y deben ser parte de la decisión final.
El autor es médico e investigador clínico