Al igual que en las personas, los perros poseen una información genética que determina en cierta forma la tendencia de cómo será su vida, no solo en el campo de lo físico, sino también de lo psicológico.
Por supuesto, siempre se habla de tendencias o propensión, ya que dependiendo del entorno, educación, crianza, alimentación y cuidados generales, los tiempos y calidad de vida de cada ser pueden variar increíblemente.
En los perros tenemos un factor importantísimo, que es esencial para determinar ciertas características, y son las razas caninas o tipologías.
Si bien en las personas las etnias tienen sellos genéticos que los identifica, en el caso de los perros y sobre todo los de puro linaje, esto es mucho mayor.
Las diferencias físicas conseguidas a través de la manipulación y la selección humana, con base en la estética y la funcionalidad, han creado ejemplares de 500 gramos de peso hasta otros de 120kg, además de la diferencia de resistencia debido al largo de sus patas, tipos de cabeza, etc.
Es así que hay razas en las que, rápidamente, podríamos observar rasgos de vejez desde los seis o siete años, mientras que otras razas a los 12 siguen pareciendo cachorros. En cualquiera de los casos, es importante estar atentos a las necesidades de nuestros perros.
No es necesario esperar ver características marcadas de vejez para comenzar, por ejemplo, a darles alimentos específicos. En el mercado existen varias opciones, que les proporcionarán los nutrientes indispensables. No deje de ejercitar a su perro, usted lo conoce mejor que nadie y sabrá hasta dónde él puede o debe caminar o correr. Si llegara a delegar esta función a terceros, supervise que lo hagan responsablemente.
Si en esta etapa, su perro tuviera algún retroceso en su educación, compréndalo, respételo, tenga paciencia y sobre todo, demuéstrele su amor más que nunca.
