A veces ver en el cine una película basada en un libro que recién has leído puede ser un error terrible, pues a la cinta en mención no solo la evalúas por sí misma, sino también analizas en qué medida le hace justicia al texto literario que la inspiró.
Eso me pasó con la versión cinematográfica de la novela Agua para elefantes de Sara Gruen.
En términos temáticos, la novela es importante al tratar el triste destino de las personas mayores en un asilo y el maltrato que reciben los animales por parte de los seres humanos.
Aunque en aspectos de estilo tenga sus fallas esta pieza narrativa, uno debe admitir que su mensaje final es positivo porque trata aspectos dignos de reflexionar.
Al ver lo que hizo el guionista Richard LaGravenese y el director Francis Lawrence con su traslado a la pantalla grande fue un crimen.
LaGravenese y Lawrence hicieron cambios negativos en busca que la película fuera atractiva a la taquilla, pero la fórmula no les resultó porque la cinta costó 38 millones de dólares y apenas obtuvo 34.3 millones de dólares en Estados Unidos, a pesar de que su elenco lo componen el popular Robert Pattinson y dos ganadores del Oscar como Reese Witherspoon y Christoph Waltz.
Fue un desacierto concentrarse en la historia de amor que hay en la novela, pues esa relación era un complemento para no hacer el contenido de la novela demasiado dramático, y por eso al hacerla el centro de la cinta colaboró a que fuera una producción irregular.
En su adaptación eliminaron casi por completo el conflicto de cómo la sociedad moderna, en especial en los países del Primer Mundo, los ancianos son desechados del sistema en sitios de reclusión lujosos o no, cómodos o no, pero ambos los hunden muchas veces en la depresión y la soledad.
También la cuota sexual que plantea Gruen es quitado de un solo golpe, así como los orígenes del personaje encarnado por Reese.
A eso agregarle que el casting fue cuestionable. Pattinson no aporta mucho a su personaje de un joven estudiante de veterinaria (salvo poner su cara de tragedia permanente que aprendió en Crepúsculo), Witherspoon no transmite la seguridad necesaria como una domadora de animales y el villano de Waltz es patético.
Agua para elefantes, la película, es otra desilusión reciente del género del drama romántico para jóvenes, que en los últimos meses ha ofrecido una serie de títulos mediocres y empalagosos como How Do You Know, Letterts to Juliet, Remember Me y Dear John.

