Mucho se ha hablado y se ha discutido acerca del fenómeno de los actos violentos en nuestros jóvenes, sin embargo, observamos que en Panamá con la recién convocada Cruzada por la Paz no se plantea como eje central y fundamental: qué se conoce acerca del origen de la violencia, cómo surge y qué investigaciones en torno a esta temática explican los actos agresivos.
Las medidas a tomar son solo punitivas, castigadoras y represivas: aumento del pie de fuerza policial, rebaja en la edad de responsabilidad de los menores, mano dura y otras más.
Requerimos identificar primeramente que el fenómeno de la violencia como tal obedece a múltiples factores, por ende múltiple debe ser el abordaje.
Quiero hacer referencia en este artículo, como uno de los factores y como dato a ser tomado en cuenta en las mesas de trabajo instaladas para brindar propuestas que sean elevadas a política de Estado, las investigaciones sobre el funcionamiento del cerebro las cuales apuntan a una posible razón que explica los juicios imprudentes de los adolescentes.
Se conoce que el desarrollo del cerebro surge de la parte posterior a la parte frontal en donde se ubica el pensamiento racional (Papalia, Olds y Feldman, 2005).
El hecho de conocer que los lóbulos frontales no estén completamente desarrollados nos permite a los educadores y a la sociedad (medios de comunicación) moldear a los alumnos (mientras más temprano mejor) para que tengan un mejor autocontrol de sus emociones y sepan distinguir cuando los sentimientos anulan la razón. Ellos pueden crear nuevas formas de reflejo ante las situaciones de la vida y los mecanismos de moldearlos están disponibles para el docente que conozca las técnicas de prevención y control de la ira.
Daniel Goleman (1999) cita estudios recientes sobre transformaciones cerebrales que sugieren que cualquier competencia que fortalezca el autocontrol provoca cambios fisiológicos en los circuitos cerebrales correspondientes, consolida nuevos circuitos nerviosos y debilita, y hasta extingue, las conexiones menos habituales. Cuando pasa esto, ante la posibilidad de diferentes respuestas, la red neuronal más fuerte será la que entrará en acción. (Carpena, 2003).
Así, el docente y la sociedad deben estar actualizados en las metodologías de atención a la violencia a la vez que llevar una supervisión constante de las mejoras de las conductas que se observan para que los alumnos con dificultades aumenten su autocontrol.
El desarrollo emocional es una gran necesidad para mejorar la calidad de vida y de los aprendizajes, y las competencias en este sentido son requeridas también por el personal docente y la sociedad para su propio desarrollo personal y profesional.
