EDUCACIÓN

Voces positivas en tiempos pandemicos

Hay cinco C. en los comandos: Carácter- Coraje. Competencia. Compostura . Cariño.Cada una de ellas nos definen la parte integral de tener comando de voces positivas educativas en tiempos pandémicos.

Carácter, definido como honestidad, confianza e integridad personal de manera que el líder se acople muy bien, al bienestar de otros o de otras personas.

Coraje, definido como la voluntad de cambiar y de asumir la responsabilidad por las consecuencias de la credibilidad de los actos personales del líder.

Competencia, definida en el sentido técnico e impersonal de que el líder pueda apropiarse de las situaciones difíciles y hacerlas fáciles con firmeza y rectitud.

Compostura definida como líder al tener la gracias, aún bajo presión, de mostrar acciones apropiadas al grupo dando el ejemplo a la obediencia y a la disciplina.

Cariño definido por la pasión que debe poseer el líder para dirigir con amor las causas y los efectos que conlleva ser comando de voces positivas en el aula de clases. Comandos de voces positivas educativas tiene gran poder de liderazgo cuando se palpa la credibilidad de los actos de cada persona de manera individual y cuando la credibilidad en el líder es alta en su reputación definida con evidencias sólidas y con autoridad moral suficiente para ser escuchados y escuchadas.

Solo así los seguidores y las seguidoras siguen esa voz carismática que tiene la influencia en el liderazgo sin importar su fuente, dentro de la congruencia entre el hacer y el decir, porque deja huellas tangibles que se pueden conservar en el tiempo y en el espacio.

Hoy por hoy enfrentamos un mundo que aparenta estar girando hacia muchas direcciones. Este vuelco se produce en los ámbitos económicos, sociales, científicos, tecnológicos y políticos. Una vasta e inmedible cantidad de nuevos conocimientos son creados a diario, cambiando, modificando y expandiendo innovadoras tecnologías aplicadas a las herramientas de uso constante que son la base en la transmisión de conocimientos científicos altamente sustentables.

Las organizaciones educativas se han visto en la necesidad de reestructurar y reinventar nuevas opciones para poder mantenerse a la par de los cambios que son generados en el medio. Las instituciones escolares no son una excepción en tiempos pandémicos.

En la actualidad, los sistemas educativos virtuales, en una palabra, no pueden estar fuera de moda, requiriendo transformaciones en actitudes y percepciones unidas a cambios en la práctica educativa que ayudaran, a largo plazo, a independizar al discente del docente para que ambos logren su supervivencia en el siglo en el que les ha tocado actuar. Estos sistemas abiertos demandan flexibilidad para redefinir las metas y los métodos operativos. De aquí la necesidad de incorporar en estos sistemas un estado de liderazgo creativo que exceda y supere los tiempos caóticos, revolucionarios y pandémicos en que vivimos.

Los cambios generan crisis y en estos tiempos el liderazgo se pone al descubierto desnudando al que dice liderar. Se producen estas alteraciones, llamadas crisis por algunos, cuando el ambiente organizacional externo e interno dogmáticamente seguido por las reglas, centralizan los procedimientos y ejercen presión sobre los individuos hasta crear conflictos, confusión y probablemente desastres. Ante estas circunstancias, el líder manifiesta temor ya que no consigue la respuesta esperada. Su reacción inmediata es profundizar en los mecanismos de control, exacerbar los valores tradicionales y proponer nuevas reglas y regulaciones para manejar el cambio que se le avecina. Es así entonces como el “monarca” trata de preservar desesperadamente el statu quo. Pero también puede suceder que el líder desarrolle una fachada, una máscara de aceptación del cambio convirtiéndose en “rey benevolente” aún a sabiendas que su mentalidad con vieja estructura permanece.

Sabemos que todas las organizaciones en turbulencia emanan resistencia, controversia, confusión y un notable clima de discordia y disparidad emocional: dentro y fuera de los salones de clases, en nuestras casas, en los clubes de padres y madres de familia, en las comunidades en donde el sistema educativo está fallando por carecer de liderazgo creativo en donde ha germinado el irrespeto y la irresponsabilidad de los educadores que no tienen pasión por lo que hacen e igual, sabemos de estudiantes combinados por lo tóxico del ambiente generador de discordias y de quejas innecesarias como para verse en la televisión al elevar sus feromonas en sus diversas comunidades. Por ejemplo, en el Programa llamado La Cáscara hay un personaje que entiendo es universal: El NINI. NINI, en pocas palabras, significa persona ' que ni estudia, ni trabaja'. Pero, manipula al género femenino, en este caso a su madre, mostrando otras debilidades del juega vivo que a través de mama se manifiesta porque es quien castiga y se doblega y, hasta se corrompe, junto a su hijo amado. De este drama comprendemos que la primera base que es la familia, está en crisis, también.

Discentes y docentes, necesitamos una fuerte hermandad que brote para inspirar cambios estructurales y espirituales internos que ayuden a generar un buen equipo de trabajo que nos debe brindar estabilidad emocional para poder tener la capacidad de aceptar lo bueno, borrando lo malo. En eso los medios audiovisuales deben cooperar más eliminando todos los programas como las telenovelas e ilustrando una ruta menos rigurosa que el placer de vivir: 'la vida loca'. Lo que está de moda: la mitomanía. Mentir y falsificar documentos serios por profesionales que son, supuestamente, nuestra segunda familia es peligroso.

Conocido es que el cambio debe tener la esperanza viva no para coger los ‘mangos bajitos, sin esfuerzos y sin sacrificios’. Debemos ser modelos a seguir porque tenemos que hacer un ‘alto’ a la vagancia y sacrificarnos un poco más para entender los cambios y, así, ser comandos de voces positivas en tiempos pandémicos.

La autora es educadora

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