Sobrevivientes y familiares de las víctimas del autobús 8B-06 pintaron corazones azules y soltaron globos blancos ayer, para conmemorar 15 años de la tragedia en la que perdieron la vida 18 personas.
Una de las sobrevivientes, Lidia Atencio, subrayó durante el acto que el 23 de octubre se ha vuelto una fecha olvidada para las autoridades, entre ellos, el presidente de la República. “Ahora mismo, los únicos que vienen son los de la Autoridad de Tránsito y el presidente, ‘bien y gracias’. Todos los gobiernos que han pasado se limpian las manos”, dijo.
La también enfermera reconoció que se han dado cambios en el sistema de transporte público, pero ese cambio llegó a raíz de la muerte de 18 personas en el año 2006.
Enfatizó en que el 23 de octubre, como Día de Seguridad Vial, debe ser recordado todo el año y no sólo un día, para prevenir accidentes en el país. “No hay que olvidar a las 18 víctimas que ese día fallecieron”, acotó.
Luis Contreras, otro de los sobrevivientes, sostuvo que quedaron con secuelas permanentes de la tragedia y hoy día se lamentan porque se podría avanzar más en el transporte que se le brinda a la población.
La tragedia
Hace 15 años, 45 panameños decidieron abordar el autobús 8B-06 de la ruta Mano de Piedra-Corredor Norte. El trayecto, estimado en 1 hora y 15 minutos, transcurrió con normalidad hasta que los pasajeros comenzaron a sentir “mucho calor”, que se incrementaba con el transcurrir del tiempo. Fue entonces cuando el vehículo se detuvo en la calle Martín Sosa, frente a la iglesia Hosanna, y de pronto se convirtió en una bola de fuego.
El saldo fue fatal: 18 personas muertas, 5 heridos de gravedad y el resto con algunas lesiones leves. El autobús ardió tanto, que las llamas elevaron la temperatura a 400 grados centígrados.

