La ministra de Educación, Maruja Gorday de Villalobos, informó ayer que la meta a finales de junio es contar con unas 600 escuelas impartiendo clases bajo la modalidad semipresencial.
Según la ministra, el 85% de más de 3 mil centros escolares del país ya conformaron su comité Covid, lo que es favorable rumbo al 31 de mayo, cuando arranquen las clases semipresenciales en 100 colegios.
Además, planteó la importancia de la escuela en niños y adolescentes, ya que los centros escolares proveen salud, agua, alimentación, tecnología y electricidad, cierto bienestar que muchas veces no hay en casa.
Eduardo Ortega, director de la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación, subrayó que hay poca evidencia que las escuelas contribuyan de manera significativa a la transmisión comunitaria de la Covid-19. “Se van a dar aperturas, cierres y reaperturas de salones de clases, pero eso no significará que fallamos, sino que es parte del proceso”, acotó.
El deterioro en el aprendizaje alcanzaría a 83% de alumnos
En el actual momento de la pandemia causada por la Covid-19, el gran desafío que enfrenta el sistema educativo es evitar que los aprendizajes entre los estudiantes se sigan deteriorando en el país.
Ese fue el planteamiento de Francisco Trejos, oficial de educación del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) en Panamá, quien subrayó que reportes del Banco Mundial indican que si no se cambia la dinámica actual en materia educativa, dicho deterioro podría alcanzar al 83% de los estudiantes del país.
Los planteamientos de Trejos fueron presentados durante el foro sobre regreso a clases presenciales denominado “Por qué, cuándo y cómo: interrogantes impostergables”, el cual fue organizado por la Fundación Global de Salud Masculina.
“Estamos abogando por la apertura flexible, gradual, segura y voluntaria a clases”, manifestó Trejos.
Unicef, junto a otras 22 organizaciones como la Fundación para la Promoción de la Excelencia Educativa, la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá y el Banco Interamericano de Desarrollo, viene solicitando un retorno gradual, seguro y voluntario a clases, para evitar una mayor exclusión y desigualdad.
En el foro también estuvo presente la ministra de Educación, Maruja Gorday de Villalobos, quien señaló que producto de la pandemia hubo una migración de 13 mil estudiantes de escuelas particulares a las públicas, y se dieron unos 10 mil casos de estudiantes en deserción escolar.
La ministra planteó la importancia de la escuela en los estudiantes, ya que los centros escolares proveen salud, agua, alimentación, tecnología y electricidad, cierto bienestar que muchas veces no hay en casa.
En ese contexto, precisó que unas 520 escuelas están generando modalidades de acompañamiento semipresencial (como tutorías) desde marzo pasado, cuando inició el año escolar 2021, lo que les permitirá prepararse cuando comiencen las clases semipresenciales, a partir del próximo 31 de mayo.
Precisamente para esa fecha, explicó que deben estar iniciando 100 escuelas en el país bajo esa modalidad y en junio espera que es cifra aumente a 600 centros educativos. “Más del 85% de las escuelas tienen conformados sus comités Covid”, agregó.
Como se recordará, uno de los requisitos para la reapertura de un plantel educativo es la creación del referido comité.
Bajo riesgo
Otro de los expositores fue Eduardo Ortega, director de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt), quien detalló que en Panamá el 7.6% de los casos de la Covid-19 ocurre en niños menores de 9 años de edad y el 9.9% de los casos, entre los 10 y los 19 años. En ambos grupos ocurre el 0.1% de las muertes.
“Si en el país hay una baja transmisión comunitaria, habrá una baja transmisión en las escuelas. Los beneficios de abrir las escuelas exceden los riesgos, si la apertura es segura, voluntaria y consensuada”, aportó.
En palabras del científico, las condiciones para abrir las escuelas son: tener una baja transmisión comunitaria, buena estrategia de vigilancia comunitaria y escolar, distanciamiento social en las escuelas, uso obligatorio de la mascarilla, ventilación cruzada apropiada, vacunación de docentes y personal administrativo.
No obstante, aclaró que se van a dar aperturas, cierres y reaperturas de salones de clases en medio de la pandemia, pero eso no significa que la estrategia está fallando, sino que forma parte del proceso.
“En fin, hay poco evidencia que las escuelas contribuyan de manera significativa a la transmisión comunitaria. Hay esperanza en el horizonte de un entorno más seguro para las escuelas”, puntualizó Ortega.
Además, consideró que la reapertura de las aulas no debe estar condicionada a la vacunación de niños y adolescentes, ya que los tratamientos contra el coronavirus para este grupo de la población podrían estar disponibles a finales de 2021 y principios de 2022.
Por su parte, la ministra de Desarrollo Social, María Inés Castillo, usó como ejemplo la apertura de los Centros de Atención Integral a la Primera Infancia, conocidos como Caipis, en donde la transmisibilidad del virus ha sido baja en niños menores de cuatro años.
Castillo precisó que, de momento, funcionan 98 Caipis con mil 200 niños y solo han detectado tres casos positivos de la Covid-19.
Mary Gunn Delaney, asesora regional de Educación de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), lo resumió de la siguiente manera: “los rezagos en aprendizaje que se van acumulando son muy graves para niños y adolescentes. Es importante el retorno seguro a las aulas”.

