La mayoría de los miles de asesinatos de sospechosos en la campaña antidrogas del presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, parecen ser “ejecuciones extrajudiciales” y podrían constituir crímenes contra la humanidad, dijo Amnistía Internacional (AI). El grupo de defensa de los derechos humanos, con sede en Londres, instó ayer al gobierno de Duterte a adoptar un enfoque que respete los derechos fundamentales en su lucha contra las drogas y la delincuencia.
Además, pidió a la policía y al poder judicial que garanticen que se depurarán responsabilidades y se procesará a los agentes implicados en presuntos asesinatos ilegales.
Luego de investigar la muerte de 59 personas y entrevistar a 110 testigos - incluyendo familiares de las víctimas, drogadictos, agentes de policía e incluso sicarios — entre noviembre y diciembre, Amnistía concluyó que “la amplia mayoría de estos decesos parecen haber sido ejecuciones extrajudiciales”.
Amnistía dijo estar “profundamente preocupada por que los asesinatos deliberados y extendidos de supuestos delincuentes por drogas, que parecen ser sistemáticos, planeados y organizados por las autoridades, puedan constituir crímenes contra la humanidad”.
El Gobierno filipino no reaccionó de inmediato al reporte, pero Duterte, un abogado y exfiscal, ha defendido su campaña antidrogas y dice que él y sus principales cargos policiales han autorizado a los agentes a disparar solo cuando se vean amenazados por sospechosos.
Las muertes de al menos 35 agentes y 3 soldados demuestran que los presuntos delincuentes opusieron resistencia durante las redadas, según la policía. Duterte asumió el poder en junio, y desde entonces más de 7 mil sospechosos han sido asesinados, muchos de ellos en enfrentamientos con la policía. Esto supone una media de 34 decesos al día, según Amnistía.
La campaña y el número de muertes alarmaron a gobiernos occidentales, incluyendo Estados Unidos y la Unión Europea.
En varios casos, la investigación detectó que “testigos describieron cómo los supuestos delincuentes gritaban que se rendirían, a veces estando de rodillas o en otras posturas de sumisión, y aun así fueron ejecutados”, dijo Amnistía. La policía podría haber colocado “pruebas” y falsificado reportes de incidentes a menudo, señaló.
