Amnistía Internacional (AI) exigió ayer que las autoridades brasileñas esclarezcan el brutal crimen de la concejala Marielle Franco, una activista de los derechos humanos asesinada a sangre fría un mes atrás en Río de Janeiro.
“Cada día que pasa, y el caso permanece sin respuesta, el riesgo de amenazas a los defensores y defensoras de los derechos humanos aumenta”, dijo Jurema Werneck, directora ejecutiva de AI en Brasil.
Franco era una aguda crítica de la violencia policial en las barriadas pobres y su figura era conocida como la portavoz de las minorías, en particular de las mujeres negras y de la comunidad LGBT en el país.
