Militares colombianos abatieron el pasado viernes a siete miembros de la guerrilla del ELN y detuvieron a otro en una operación en Arauca, frontera con Venezuela, días después de un paro armado del grupo, informó ayer el presidente Juan Manuel Santos.
La ofensiva contra el Ejército de Liberación Nacional (ELN), que sostiene conversaciones preliminares de paz con el gobierno de Santos, es el último capítulo de una escalada de las tensiones entre las autoridades y la segunda guerrilla del país, desatada en las últimas semanas por la captura el 3 de febrero de un cabo del ejército.
“Si quieren iniciar algún tipo de conversación pública, tienen que liberar a esos dos secuestrados que tienen en sus manos”, agregó Santos, en alusión al cabo Jair de Jesús Villar y al civil Ramón José Cabrales, en poder de la guerrilla desde 2014.
“No habrá un paso hacia una negociación si no cumplen mínimo con esas condiciones”, sintetizó.
El ELN protagonizó entre el domingo y el martes pasados un paro armado de 72 horas, que buscaba paralizar las vías de tránsito y que dejó tres policías muertos y decenas de incidentes violentos en todo el país.