La diputada de Cambio Democrático Yanibel Ábrego recibió ayer un espaldarazo del presidente de la República, Ricardo Martinelli, quien salió en su defensa al señalar que no hizo “nada malo” cuando compró tierras costeras de la Nación que tenían impedimento de venta desde 2005, cuando fueron declaradas áreas de “interés público”.
Visiblemente molesto, Martinelli dijo que le “suena a una vendetta de alguien” el hecho de que se diera a conocer la compra de más de 18 hectáreas de tierras bordeadas por el océano Pacífico en Capira, a costo de centésimos el metro cuadrado.
Ábrego también recibió el apoyo de sus colegas copartidarios y algunos de la oposición, quienes prefirieron no referirse al tema, a pesar de que esta señalara que tiene “colegas” con “mansiones” y que no fueron investigadas por este diario.
Ábrego, a la sazón presidenta de la Comisión de Educación y Cultura de la Asamblea, se queja de que su negocio de compraventa de tierras, que iba “viento en popa”, se ha visto perjudicado tras asumir la curul en 2009.
Y a pesar de que dice sentir vergüenza de invitar a sus colegas por la carencia de lujos en su residencia de playa –en donde ha construido calle y tendido eléctrico privado, piscina, gazebo y mirador al mar–, Yanibel Ábrego ya ha resguardado la propiedad al traspasarla a una fundación de interés privado (Fundación Yem) –creada en 2010– en la que ella aparece como presidenta.
