Cerca de 200 países firmaron un acuerdo vinculante para reducir los gases de efecto invernadero usados en refrigeradores y aires acondicionados, un paso importante para combatir el cambio climático.
El acuerdo, que incluye a las dos economías más grandes del mundo –Estados Unidos y China–, dividió a los países en tres grupos con diferentes plazos para recortar el uso de gases hidrofluorocarbonos (HFC) generados por las fábricas, los cuales son 10 mil veces más potentes que el nocivo dióxido de carbono.
“Es un avance monumental”, dijo el secretario de Estado de Estados Unidos (EU), John Kerry, al retirarse del encuentro en Kigali, la capital de Ruanda.
Según lo acordado, las naciones desarrolladas, incluida gran parte de Europa y EU, se comprometieron a reducir progresivamente el uso de los HFC, comenzando con un recorte del 10% a 2019 y llegando al 85% para 2036.
Muchos países ricos ya han empezado a reducir su uso de HFC, mientras que dos grupos de naciones en desarrollo congelarán la utilización de los gases, ya sea para 2024 o 2028, y desde ahí en adelante lo reducirán gradualmente.
India, Irán, Irak, Pakistán y los países del Golfo Pérsico cumplirán más tarde el plazo, ya que argumentaron que tienen clases medias en rápida expansión que quieren equipar sus casas con acondicionadores de aire. India señaló además que teme dañar sus pujantes industrias.
“El año pasado en París prometimos mantener el mundo a salvo de los peores efectos del cambio climático. Hoy estamos avanzando en esa promesa”, afirmó el jefe de Medio Ambiente de Naciones Unidas, Erik Solheim, en un comunicado, refiriéndose al acuerdo climático de París de 2015.
A diferencia del acuerdo de París, el pacto sellado en Kigali es legalmente vinculante, tiene plazos específicos y el compromiso de los países ricos de ayudar a las naciones más pobres a adaptar sus tecnologías.