Un presunto miembro de un grupo escindido del Ejército Republicano Irlandés (IRA) fue acusado ayer del intento de asesinar a un guardia de cárcel norirlandés mediante una bomba colocada bajo su vehículo, y la Policía advirtió sobre problemas de seguridad con la proximidad de la Pascua.
Decenas de agentes antimotines fueron apostados en la Corte de Belfast para contener a una multitud alborotada que apoyaba a Christopher Robinson, de 45 años, que no se declaró inocente ni culpable de intento de asesinato y posesión de un artefacto explosivo casero. Robinson fue arrestado tras el ataque del 4 de marzo a un funcionario de prisión, que sufrió heridas graves al explotar la bomba bajo su vehículo cuando se dirigía de su casa en Belfast a trabajar.
Una facción llamada “Nuevo IRA” se declaró responsable a través de un comunicado dirigido a la delegación de la BBC en la zona.
Los miembros del IRA Provisional renunciaron a la violencia y entregaron sus armas en 2005, pero pequeñas facciones rivales siguen realizando esporádicamente atentados con bombas y pistolas con la esperanza de desestabilizar el territorio británico de Irlanda del Norte.