El administrador de la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam), Silvano Vergara, indicó que no hay “irregularidades” en la aprobación del estudio de impacto ambiental (EIA) a la empresa Vertikal Corporation Inc. para instalar un oleoducto en la bahía de Panamá.
Esta es la primera vez que Vergara se refiere a este tema, luego de las críticas por organizaciones ambientales y la próxima administradora de Anam, Mirei Endara.
Según Vergara, aunque parte del proyecto está dentro del humedal bahía de Panamá, la actividad de trasiego de combustible será subterránea, por lo que no habrá grandes impactos en el área protegida.
Sobre el hecho de que el trasiego de combustible no es compatible con el área protegida argumentó que “si fuera así, entonces no se podría realizar esa actividad en ninguna parte del país”.
“Nosotros fuimos responsables y llevamos a cabo todos los estudios técnicos y evaluaciones que sustentan que eso sí se puede desarrollar en esa zona”, aseguró.
Además, subrayó que no recibió “presiones” de ninguna clase por parte del Ejecutivo con el fin de que se avalara este estudio.
“Yo no miro quiénes son los dueños de los proyectos”, agregó el administrador de la Anam acerca de que allegados al presidente de la República, Ricardo Martinelli, están ligados a este proyecto.
Las declaraciones del funcionario se dan en medio de las quejas de organizaciones ambientales, como el Centro de Incidencia Ambiental (Ciam), el cual presentará una demanda en la Corte Suprema de Justicia para anular el EIA aprobado.
De hecho, Antonio Chang, miembro del Ciam, explicó que recaban información sobre los detalles de la concesión que dio el gobierno a Vertikal, y el estudio ambiental para empezar el proceso de demanda en la Corte Suprema.
A este rechazo se unió también la próxima administradora de la Anam, Mirei Endara, quien anunció que “evaluará” el estudio aprobado por esta administración.
Tanto ambientalistas como futuras autoridades de la entidad, entre ellas Félix Wing, quien será el secretario general de la institución, coinciden en que dicho EIA debió ser categoría III en lugar de II por las características de la actividad y el sitio donde se va a desarrollar.
Con la aprobación de este informe ambiental se despeja el camino para que la empresa suministre combustible a los aviones que utilizan el aeropuerto internacional de Tocumen.
No obstante, los activistas consideran el proyecto “riesgoso” para el humedal de importancia internacional.
