Al menos 600 migrantes africanos que están en Paso Canoas, en el territorio de Costa Rica, se oponen a ser trasladados a los centros de atención y detención habilitados por el Gobierno del vecino país por temor a ser deportados.
La Dirección de Migración de Costa Rica ha enviado en dos ocasiones –viernes y sábado– tres autobuses a la zona fronteriza, con el fin de llevar al grupo más vulnerable –niños con sus padres y mujeres embarazadas– a Buenos Aires, a 150 kilómetros de allí.
Sin embargo, los africanos dijeron que no se subirían a ningún bus y prefirieron quedarse en los toldos instalados en la frontera entre ambos países, reportó el diario La Nación.
Los migrantes manifiestan que no quieren albergues ni nada, que lo que buscan es que los dejen continuar su viaje hacia Estados Unidos.
En ese sentido, la viceministra de Gobernación de Costa Rica, Carmen Muñoz, subrayó al diario costarricense que no harán traslados a la fuerza: “si encontramos una familia que esté dispuesta a trasladarse al centro de atención, lo haremos. Pero no vamos a obligar a nadie”.
Añadió que se trata de una acción delicada, que no se puede llevar a cabo a la fuerza. Informó que también adelantan conversaciones con Naciones Unidas.
Mientras tanto, la Coordinadora Nacional de Organizaciones Negras Panameñas recolecta enseres de primera necesidad para entregárselos a los migrantes procedentes de África.
