El balance económico de Agafia Corp. –sociedad mercantil constituida por Valter Lavítola en Bulgaria dos semanas antes de la firma del tratado bilateral Panamá-Italia, en junio de 2010–, demuestra que la empresa estaba preparada para operar y para desviar el dinero corrupto a paraísos fiscales.
El extracto financiero y notarial de la filial búlgara, escrito en cirílico y al que ha tenido acceso La Prensa en Sofía, evidencia que se trataba de un instrumento cuyo fin habría sido desviar coimas por unos 23 millones de dólares, que deliberadamente fueron prometidas por Finmeccanica a funcionarios panameños, entre los que estaba, según concluyeron las investigaciones de los fiscales italianos, el presidente panameño, Ricardo Martinelli.
Agafia Corp. se creó con la inversión mínima permitida (5 mil levas búlgaros, que son menos de 3 mil 500 dólares), y muestra movimientos bancarios menores.
Lavítola eligió Bulgaria aprovechando la fragilidad del sistema excomunista antes de que entraran en vigor las normas de transparencia comunitarias con el acceso del país a la Unión Europea en 2011.
Los magistrados italianos pidieron en octubre de 2011 una auditoría para analizar parte de la documentación incautada a la sociedad Finmeccanica en relación a los contratos de consultoría firmados con la sociedad Agafia Corp., estipulados por las sociedades Selex, Telespazio y AgustaWestland para poder hacer negocios con el Gobierno de Panamá.
Se trata de un extenso informe que escudriña la dinámica contractual, identifica las eventuales transacciones económicas originadas por los negocios entre las empresas italianas y de Panamá, y presenta reveladoras conclusiones.
Por un lado destaca que todos los contratos detallan el reconocimiento de una compensación económica por servicios a Agafia Corp., “cuya consistencia y naturaleza es del todo vaga”. Sostiene, además, que el trabajo de Agafia Corp., como interlocutor de AgustaWestland, Selex y Telespazio con el Gobierno de Panamá se caracteriza por su “total opacidad” y por la “escasa información” que provee al respecto.
También señala que es “desconcertante” que las tres sociedades de Finmeccanica hayan suscrito un acuerdo de “promoción comercial con la sociedad de derecho panameña Agafia Corp.” antes, incluso, de haber tramitado los contratos de venta.
Además, el autor del informe se muestra “perplejo” al notar que la constitución de Agafia Corp. en Bulgaria se realizara el 17 de junio de 2010, tan solo unos días antes de firmarse el tratado bilateral por Ricardo Martinelli y Silvio Berlusconi, el 30 de junio de 2010.
Las comisiones previstas en los contratos con Agafia Corp. no llegaron a pagarse en su totalidad. Según la empresa auditora, “es razonable pensar que la suspensión del pago de las facturas por parte de las sociedades italianas se atribuye a la causa judicial contra Valter Lavítola y las investigaciones sobre el conglomerado Finmeccanica”.
El pasado martes, durante la audiencia preliminar del caso que imputa a Valter Lavítola y Paolo Pozzessere por corrupción internacional en Panamá, el viejo aliado de Martinelli quiso eximirle de toda responsabilidad.
Alegó que el Presidente no sabía nada de los oscuros fines de Agafia Corp., en contraste total con las conclusiones de los fiscales, que consideran que era una “sociedad reconducible al presidente Ricardo Martinelli y constituida para ser vehículo de tránsito de las coimas”.
Precisamente, en agosto de 2011, Martinelli y Lavítola, tras las vacaciones que pasaron juntos en Cerdeña, supuestamente pagadas por las empresas adjudicatarias, el Presidente se trasladó a Alemania para ver las tuneladoras que debían construir el Metro. Mientras tanto, Lavítola ultimaba detalles de la constitución de Agafia Corp. en Bulgaria.
La identidad del propietario de la empresa Agafia Corp. sigue siendo un enigma. Mientras en Panamá Gustavo Franchella se ha atribuido la propiedad de la empresa, en Italia Lavítola declaró a los fiscales que Agafia Corp. era suya.