El periodista de Radio Panamá Joan Solés ha referido ante la Sexta Sección del Colegio de Jueces del Tribunal de Nápoles –presidido por la jueza Serena Corleto– el continuo agravio y los ataques proferidos por parte de funcionarios del Gobierno panameño y del propio presidente Ricardo Martinelli, para desacreditar las pesquisas judiciales sobre presunta corrupción internacional en los contratos firmados entre Italia y Panamá en 2010.
En el juicio por presunta corrupción política en Italia, celebrado este miércoles en el aula 220 del tribunal en el que están imputados Valter Lavítola y Silvio Berlusconi por un supuesto pago de coimas de hasta 4.1 millones de dólares al hoy exsenador Sergio De Gregorio, Solés –citado como testigo de la fiscalía– ha brindado testimonio sobre las cinco horas de conversación que mantuvo el 19 de junio de 2013 con el que fuera íntimo amigo de Martinelli y Berlusconi, cuando este cumplía arresto domiciliario.
el tema de PANAMÁ DOMINA LA AUDIENCIA
Si bien se juzgaba la compraventa de parlamentarios italianos, operación en la que intervino Lavítola, Panamá dominó toda la audiencia, salvo los últimos cinco minutos en los que Solés confirmó que Lavítola había elevado la cantidad de los sobornos a casi 10 millones de dólares.
La juez Corleto ha escuchado –entre la indignación y la rabia– las reacciones histéricas, según Solés, del presidente Martinelli, quien frecuentemente tilda de “novela italiana” las investigaciones judiciales sobre corrupción internacional en Panamá.
Incluso, hace poco, el Presidente llegó a decir que una citación de parte de los abogados de Lavítola para que prestara testimonio en uno de los juicios contra su cliente, le provocaban orinarse de la risa.
El periodista también relató cómo Martinelli llegó a faltar a la verdad cuan do dijo en su cuenta personal de Twiter que Lavítola había sido exonerado de los cargos que se le imputan por el Tribunal Nápoles.
A ello, Solés sumó la descripción de las reacciones de los ministros de la Presidencia y Trabajo, respectivamente, Roberto Henríquez y Alma Cortés, así como del secretario de Comunicación de la Presidencia, Luis Eduardo Camacho, cuyos ataques verbales fueron calificados por el periodista como inauditos.
Solés, que durante dos años estudió en profundidad el caso Lavítola, denunció que en el tenso encuentro con el detenido sufrió amenazas de muerte y fuertes presiones que se tradujeron en una oferta millonaria para que cambiara sus informaciones periodísticas.
En julio de 2013, Solés se vio obligado a dejar a un lado esta labor, por considerar inaceptables las exigencias de Lavítola y las agresiones verbales de altos cargos del Gobierno de Panamá.
En esta línea, dijo que Lavítola le habló “de grandes intereses” de personas “muy poderosas” que estaban en juego, y que se habían visto afectadas por las informaciones que emitía a diario en Radio Panamá, aunque no ha precisado la identidad de estas personas ni los intereses.
Interrogado por la fiscalía sobre el posible interés que tenía Lavítola al querer encontrarlo, el periodista de Radio Panamá ha puesto de manifiesto que el que fuera intermediario entre Italia y Panamá le confesó que el presidente Martinelli había ido a visitarlo tan solo dos días antes que él.
Al final de la jornada judicial de ayer, Lavítola –abatido y apesadumbrado– fue conducido por dos agentes de la Policía de Finanzas de nuevo a la celda de la cárcel de Poggioreale, de la que saldrá de nuevo hoy, jueves, para enfrentar el juicio por extorsión a Impregilo en Panamá.
Está previsto que en el juicio de hoy preste declaración de nuevo el periodista Solés, además del embajador de Italia en Panamá, Giancarlo Curcio, y el exdirector comercial de Finmeccanica Paolo Pozzessere.
