Una alarma silenciosa dispuesta en todos los bares y restaurantes de la capital, así como un aumento en el pie de fuerza de la policía de turismo, son las medidas que se adoptarán para frenar la actual ola de robos y de asaltos a mano armada en esos establecimientos de comercio.
Este es el acuerdo logrado en una reunión entre el directorio de la Policía Nacional, representantes de la Asociación Panameña de Hoteles y la Asociación de Restaurantes y Afines de Panamá, a raíz de la secuencia de robos perpetrados en contra de 11 locales capitalinos, entre bares y restaurantes.
El sistema ya se encuentra instalado en algunos locales comerciales, pero se hará extensivo a todos los comercios de la ciudad de Panamá, explica el jefe de Operaciones de la Policía Nacional, Alvin Reyes.
Esta nueva tecnología dará una mayor capacidad de respuesta a los grupos de reacción rápida, como el Grupo Especial Motorizado (Linces) y a las rondas policiales, adelanta Reyes.
Aplicación de “mano dura” contra los delincuente exige a las autoridades el expresidente de la Asociación de Restaurantes y Afines de Panamá, Rino Tamburelli.
También plantea la posibilidad de contratar policías remunerados, en sus días libres, tal cual ocurre con los carros de reparto de mercancía.
Estos hechos delictivos no perjudicarán la llegada de turistas al país, estima el administrador de la Autoridad de Turismo, Jesús Sierra Victoria.
El impacto a nivel internacional de la ola de robos ha sido mínimo, ya que las autoridades y los comerciantes reaccionaron de manera rápida para neutralizar a estos facinerosos, expresa Jaime Campuzano, miembro de la Cámara Panameña de Turismo.
Campuzano considera que ha sido mínima la exposición internacional de esos, pero plantea que no deben repetirse.