El alcalde conservador de Teherán Bagner Qalibaf retiró ayer su candidatura a la presidencia de Irán para apoyar a un rival del actual mandatario, el moderado Hassan Rouhani.
Qalibaf apoya ahora la candidatura de Ebrahim Raisi, perteneciente a la rama estricta de la política iraní y que se cree es el favorito del ayatolá Ali Jamenei, líder supremo de Irán. Los iraníes votarán el viernes para elegir a un nuevo presidente.
Tras la retirada de Qalibaf quedan cinco candidatos, aunque en los próximos días podrían producirse más abandonos. Las elecciones están ampliamente consideradas como un referendo sobre el acuerdo nuclear alcanzado entre varias potencias mundiales y el gobierno de Rouhani. El acuerdo impone límites a los programas iraníes de enriquecimiento de uranio a cambio del levantamiento de algunas sanciones económicas.
Al anunciar su decisión, Qalibaf llamó a sus seguidores a “dar todo su apoyo, toda su capacidad, para que gane mi hermano, Ebrahim Raisi”. “Lo más importante, lo más vital, es defender los intereses del pueblo, de la nación, y de la Revolución (Islámica)”, declaró Qalibaf en citas reproducidas por la agencia IRNA.
Raisi agradeció a Qalibaf por su apoyo, que calificó de “acto revolucionario”, según la agencia de noticias semioficial Tasnim. Han surgido conjeturas de que Qalibaf sería designado vicepresidente si gana Raisi, en un gesto de agradecimiento por su apoyo. No hubo de inmediato una reacción de Rouhani. Esta es la tercera campaña presidencial de Qalibaf.
Perdió ante Mahmoud Ahmadinejad en 2005 y ante Rouhani en 2013. En 2005 sacó 4 millones de votos y más de 6 millones en 2013. No queda claro hasta qué punto Qalibaf cuenta con el apoyo del pueblo hoy en día.
Muchos habitantes de la capital están furiosos con Qalibaf y con las autoridades municipales en general, por un inmenso incendio en enero que causó el derrumbe de un rascacielos, matando a 26 personas, entre ellas a 16 bomberos.
Al estar Qalibaf fuera de la competencia, y al ser excluido Ahmadinejad como candidato por el consejo electoral, Raisi es ahora la mejor esperanza para los sectores fundamentalistas en contra de Rouhani.
El reducido número de candidatos además apunta a que las elecciones se decidirán en la primera vuelta, en que el candidato ganador deberá contar con más del 50% de los votos.
