Los jefes de la diplomacia turca y alemana manifestaron su voluntad ayer de retomar el diálogo, degradado por un año de relaciones tormentosas, un día después de que el presidente Recep Tayyip Erdogan visitara París.
Mevlüt Cavusoglu se encontró con Sigmar Gabriel en la ciudad en la que el ministro de Relaciones Exteriores alemán tiene su circunscripción, Goslar, unos 250 kilómetros al oeste de Berlín.
El ministro alemán de Relaciones Exteriores se declaró“muy feliz” de que el diálogo entre Berlín y Ankara “vuelva paso a paso a una mejor base”.
“Nos hemos encomendado la tarea de hacer todo lo posible para superar las dificultades en las relaciones germano-turcas”, añadió durante una rueda de prensa conjunta, precisando que dará prioridad a un diálogo basado “en la apertura y el respeto mutuo”, a pesar de que “no tengan en realidad el mismo punto de vista sobre todos los temas”.
Ni Alemania ni Turquía “ceden ante las presiones, las amenazas o métodos similares”, insistió por su parte Cavusoglu. “Eso no son los buenos métodos, según nosotros”, añadió, afirmando que habrá que relanzar la cooperación económica entre ambos países por “el diálogo, la comprensión mutua y la cooperación”.
La visita forma parte de los esfuerzos de Ankara para salir de su aislamiento, consecuencia de la represión que siguió al golpe de Estado fallido de 2016, y para renovar el diálogo con la Unión Europea, muy degradado.
La crisis con Alemania ha sido especialmente dura en los últimos meses. Berlín se ha posicionado con vehemencia en contra de la detención en Turquía de varios de sus nacionales, la mayoría de ellos turco-alemanes.
A Alemania, como a sus vecinos europeos, no le interesa quemar puentes con su socio clave. Turquía cumple una labor esencial para contener el flujo de migrantes o luchar contra el terrorismo yihadista.
