La sede de la constructora brasileña Odebrecht en Caracas fue allanada ayer por militares para investigar los supuestos sobornos que la empresa pagó a funcionarios venezolanos con el fin de obtener contratos de obras públicas, informó la Fiscalía.
“El Ministerio Público coordina y supervisa el allanamiento a la sede de Odebrecht en Caracas, como parte de la investigación sobre presuntas irregularidades que se habrían suscitado con las contrataciones de la empresa brasileña”, señaló un comunicado, que no reportó capturas.
La Fiscalía dijo que con el operativo -en el que intervinieron efectivos de contrainteligencia militar- pretende “determinar si las obras para las cuales fue contratada esta compañía están culminadas”. Además, busca “determinar cuál sería el destino del dinero cancelado por las mismas” y “corroborar si algunos funcionarios se beneficiaron con esas negociaciones”, agregó el organismo. El diario The Wall Street Journal vinculó al gobernador del estado Miranda, Henrique Capriles, con el caso, pero el dirigente opositor negó cualquier implicación. “Este servidor jamás ha firmado un contrato con Odebrecht”, dijo Capriles. Sobre el allanamiento, afirmó que se realizó“para destruir documentos o sembrar documentos”, ya que no se permitió acceso a la prensa. El Parlamento venezolano -de mayoría opositora- aprobó el 1 de febrero investigar el caso.