Buscando evidencia de supuestos actos de corrupción durante su administración, la Fiscalía General de El Salvador allanó la noche del viernes la residencia del expresidente Mauricio Funes, donde decomisaron unas 80 armas de fuego y municiones.
El jefe de la Unidad Anticorrupción, Andrés Amaya, explicó que en la casa hallaron armas largas, municiones, cajas fuertes con armas cortas y varios vehículos, pero dijo que “están registradas a nombre de él”. Explicó que una de las cajas fuertes no pudo ser abierta y fue trasladada a las instalaciones de la Fiscalía.
El exmandatario que supuestamente se encuentra fuera del país en una consultoría, escribió en su cuenta de Twitter que el allanamiento “es un show” de la Fiscalía y que “las armas encontradas son legales. Una parte de ellas son obsequios de la Fuerza Armada y de la Policía. ¿Eso es corrupción?”. Y agregó: “Soy expresidente de la República. Tengo rango de alto riesgo. La ley no limita el número de armas que puedo registrar. ¿Dónde está el delito?”.
El allanamiento forma parte de una investigación de un empresario salvadoreño, amigo cercano de Funes, que se benefició con millonarios contratos durante su gestión (2009- 2014).
Funes está siendo procesado por la presunta comisión del delito de enriquecimiento ilícito y, según la pesquisa él y su familia deberán justificar el origen de unos $728 mil. La demanda civil incluye a la ex primera dama y actual secretaria de Inclusión Social, Vanda Pignato, y a uno de sus hijos.
