El Ministerio de Educación (Meduca) informó que por año identifican entre 20 y 50 alumnos con un alto coeficiente intelectual, que requieren una serie de seguimientos para que puedan desarrollar sus talentos.
Por ello, el año pasado la institución creó el programa de Aptitudes Sobresalientes y Talentos Específicos, amparado bajo el resuelto 709 de 25 de febrero de 2016, por medio del cual se orienta, tanto a los centros educativos como a los familiares sobre la atención de estos niños y adolescentes.
El coordinador del programa, Alejandro Carrasquilla, indicó que dentro del programa actualmente tienen al menos 60 alumnos.
No obstante, acotó que desconoce la cantidad de alumnos en el país con alto coeficiente intelectual.
Mientras que Aurora Escudero, madre de un niño talentoso, sostuvo que se les presta más atención a los alumnos con déficit.
Abogó por desarrollar más programas para chicos con alto coeficiente intelectual o crear fundaciones que ofrezcan apoyo.
ALUMNOS GENIOS, UN RETO DE LA EDUCACIÓN PANAMEÑA
Augusto César Escudero, de 16 años de edad, ha dejado en más de una ocasión sorprendidos a familiares y conocidos por su capacidad y habilidades, gracias a su alto coeficiente intelectual.
Sin embargo, estas destrezas intelectuales generan inquietud en su madre Aurora Escudero Adames, quien considera que, al igual que ella, otros padres de familia pueden enfrentarse a casos similares sin saber a dónde ir o acudir en busca de una respuesta.
Aurora tuvo que lidiar durante varios años con un sistema educativo que no estaba preparado para identificar y tratar a niños con un alto coeficiente intelectual, porque -según cuenta- regularmente los educadores panameños solo están capacitados para detectar los estudiantes con déficit atencional o hiperactividad.
Escudero relató que cuando su hijo ingresó a la escuela primaria, le hicieron una serie de evaluaciones que certificaron su gran capacidad intelectual. Pero le informaron que no lo podían recibir, porque no estaban preparados para ello.
Tras un tiempo y varios intentos para encontrar un plantel, Escudero regresó a la escuela a plantearle a los directivos que no había ubicado un centro que aceptara a su hijo.
Las autoridades del plantel admitieron a Augusto César con el compromiso de que debía recibir, por sus propios medios, educación extracurricular, la cual le proporcionó su madre, entre otras cosas, con la compra de libros y revistas de ciencia y tecnología.
Escudero logró que su hijo formara parte de diversos programas que desarrolla la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación.
En este momento, el adolescente recibe el apoyo del centro educativo donde asiste y, además, se dedica a desarrollar aplicaciones para celulares, una de las áreas del conocimiento que le fascina.
Su madre dice que en Panamá no existe una fundación para jóvenes talentosos a la que los padres puedan acudir en busca de orientación y apoyo, por lo que sería muy importante trabajar en ello.
DESAFÍO EDUCATIVO
Ante la situación que viven los padres con sus hijos de alto coeficiente intelectual en los centros educativos, el Ministerio de Educación (Meduca) creó el año pasado un proyecto para apoyar a los estudiantes en el primer y segundo nivel de enseñanza.
Se trata del programa de Aptitudes Sobresalientes y Talentos Específicos, amparado bajo el resuelto 709 de 25 de febrero de 2016, por medio del cual se orienta, tanto a los centros educativos como a los familiares sobre la atención de estos niños.
El coordinador del programa, Alejandro Carrasquilla, explicó que como parte del proceso de apoyo a los padres se hace una evaluación integral al estudiante, cuyos resultados se envían al centro educativo para que se efectúen adecuaciones curriculares pertinentes, a fin de atender al alumno.
El funcionario sostuvo que por año se detectan entre 30 y 50 niños con estos talentos específicos y aptitudes sobresalientes, mediante una serie de indicadores (ver ilustración).

No obstante, acotó que desconoce la cantidad de alumnos en el país con alto coeficiente intelectual.
Mientras que informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) indican que un 2.3% de los 7 mil 300 millones de habitantes del planeta tiene un alto coeficiente intelectual.
Por su parte, la psicóloga independiente Yanisel Batista planteó que las opciones de educación para estos niños y jóvenes son limitadas, aunque en los últimos años observa que existe una tendencia a desarrollar programas de manera extracurricular.
Batista indicó que regularmente se les pone más atención a los estudiantes que están por debajo de lo que se espera de ellos.
Asegura que con el paso de los años se introducirán en el currículum escolar alternativas educativas para estos alumnos, tanto en el sector público como el particular.
No obstante, sostuvo que no se trata solo de que esté escrito en el currículum, sino de que se desarrolle como debe ser, con personal idóneo, bien capacitado.
Batista explicó que una de las primeras manifestaciones de estos niños dentro de las aulas es la frustración, porque se les ofrece contenidos que ya dominan.
De ahí que aparece el aburrimiento, los problemas de conducta, entre otras representaciones emocionales, que impactan en el niño y en su entorno escolar.
