Un viejo aliado de Estados Unidos (EU) todavía piensa que Corea del Norte plantea una amenaza nuclear urgente. Otro no para de estrechar los lazos económicos con el régimen norcoreano. Y Kim Jong Un hace todo lo posible por explotar la brecha.
Desnuclearización podría fracasar
Menos de tres meses después de estrechar la mano de Kim en Singapur, el presidente de EU, Donald Trump, enfrenta un panorama diplomático cada vez más fracturado porque sus dos aliados clave, Japón y Corea del Sur, persiguen extremos distintos de su doble estrategia con Corea del Norte.
En Tokio, el gobierno del primer ministro Shinzo Abe reafirmó ayer que Corea del Norte representaba una amenaza “grave e inminente” para Japón, a pesar de la promesa de Kim de “desnuclearización”.
Mientras tanto, en Seúl, el presidente Moon Jae-in está tomando medidas para mejorar los lazos con Kim y creó una oficina de enlace más allá de la frontera que, según funcionarios de EU, podría violar las sanciones. Moon planea visitar Pionyang el próximo mes –el primer viaje de este tipo realizado por un presidente surcoreano en 11 años– y su Ministerio de Defensa, según informes, considera borrar una referencia al ejército de Pionyang como “nuestro enemigo”.
