La Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia (Senniaf) y organizaciones de la sociedad civil evaluaron ayer las políticas públicas que buscan prevenir y erradicar el trabajo infantil.
Dicho debate se llevó a efecto durante el foro denominado “Buenas prácticas contra el trabajo infantil para lograr generaciones seguras y saludables”.
La directora de la Senniaf, Yasmín de Cárdenas, destacó que en Panamá este flagelo se observa, sobre todo, en las áreas rurales.
Destacó que, de acuerdo con la última encuesta de la institución, la tasa de trabajo infantil disminuyó más de 8 puntos porcentuales entre 2008 y 2016, al pasar de 10.8% el primero de esos años a 2.5% en el último.
Pese a dicha disminución, para el año 2016 había en el país, al menos, 23 mil 855 niños, niñas y adolescentes que trabajaban.
A juicio de la funcionaria, el que haya un solo niño que trabaje en lugar de asistir a la escuela debe ser motivo de “preocupación” para toda la sociedad.
Indicó, en tal sentido, que Panamá ha ratificado varios tratados internacionales que buscan eliminar el trabajo infantil y las peores formas de ese tipo de labores.
Solicitan más apoyo
Frente a este escenario, el presidente de la Alianza Panameña por la Vida y la Familia, Juan Francisco de la Guardia, subrayó que se debe involucrar más a la sociedad civil organizada en los esfuerzos para reducir el trabajo infantil.
De la Guardia dijo que desde hace varios años se ejecutan programas para enfrentar el problema y se han logrado avances.
Pero aunque opinó que se camina en el “sentido correcto”, enfatizó que la sociedad aún debe comprender la necesidad de que los niños obtengan educación y gocen de buena salud como prioridad máxima.
