A las penurias que padecen los venezolanos por la desbordada inflación, la escasez de alimentos y la creciente delincuencia se ha sumado otra: el racionamiento eléctrico.
En la mayor parte de Venezuela, con excepción de la capital y otros cuatro estados, se comenzó a aplicar ayer un plan de cortes de 4 horas diarias por 40 días para hacer frente a la sequía en el embalse que alimenta el mayor complejo eléctrico del país.
Para muchos venezolanos el “plan de administración de cargas” no representa ninguna novedad debido a que desde hace semanas enfrentan apagones frecuentes que las autoridades atribuyen a fallas puntuales en las instalaciones, pero que según los analistas responden a racionamientos.
Los habitantes de la humilde barriada de El Calvario, en el municipio de El Hatillo, a las afueras de Caracas, decidieron el sábado cerrar con vehículos, motocicletas y bolsas de basura todas las vías de acceso al lugar en protesta por un apagón de casi 29 horas.