A dos semanas de los comicios municipales en Nicaragua, la campaña se desarrolla en medio de una apatía generalizada ante la desconfianza en el proceso electoral y con los candidatos del gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) dominando la escena.
En efecto, solo los candidatos del oficialismo aparecen en inauguraciones de obras, visitan comunidades o reparten víveres entre afectados por los recientes temporales que azotaron el país, mientras los opositores ni siquiera se promueven en radio o televisión.
Nicaragua celebrará el 5 de noviembre elecciones en sus 153 municipios, en los que participarán una alianza de izquierda del FSLN y seis partidos o alianzas derechistas minoritarios.
Un sector de la oposición no participa porque considera que el proceso es una “farsa”.
Los principales bloques opositores son los derechistas Alianza por la República y Ciudadanos por la Libertad, con aspirantes en todos los municipios.