La Casa Blanca anunció ayer que el presidente Donald Trump y su par ruso Vladimir Putin no se reunirán este año, e indicó que el encuentro debería producirse cuando culmine la pesquisa sobre la presunta injerencia rusa en la campaña electoral de Estados Unidos de 2016.
Justo antes de la presentación del secretario de Estado, Mike Pompeo, ante el Senado, la administración Trump realizó dos anuncios con gran carga simbólica.
Uno fue que la próxima cumbre Trump-Putin, originalmente pautada para este otoño en Washington, finalmente tendrá lugar “el próximo año”, según anunció el Gobierno.
“El presidente piensa que el próximo encuentro bilateral con Putin debería tener lugar una vez que la caza de brujas sobre Rusia haya terminado. Decidimos que será el año próximo”, indicó John Bolton, asesor de Seguridad Nacional del magnate republicano, en alusión a la investigación sobre una presunta colusión entre el Kremlin y el equipo de campaña de Trump para los comicios presidenciales de 2016.
El propio Pompeo realizó el otro anuncio, a través de un comunicado en donde “reafirma” su rechazo a la anexión de Crimea por Rusia. “En acuerdo con aliados, socios y la comunidad internacional, EU rechaza el intento de anexión de Crimea por parte de Rusia”, dijo.
