El presidente de Estados Unidos (EU), Donald Trump, no pudo convencer ayer a la cantidad necesaria de republicanos escépticos para comenzar a desmantelar el plan de salud Obamacare, lo que forzó a la Cámara de Representantes a retrasar una votación para reformar el sistema.
La jornada estaba destinada a darle una victoria simbólica a los conservadores, ya que Trump y los líderes republicanos de la Cámara habían planeado que la votación se realizara siete años después de que el presidente Barack Obama convirtiera en ley su proyecto de salud. En cambio, la votación fue pospuesta indefinidamente.
“Esto no es bueno, al mercado no le gusta”, dijo David Kotok, jefe de la Oficina de Inversores de Cumberland Advisors. La iniciativa es considerada por los mercados financieros como una prueba crucial para medir la capacidad de Trump de sacar adelante su agenda legislativa en el Congreso, que incluye rebajas fiscales.
“Un retraso en la ley de salud es igual a un retraso en los recortes impositivos. Por eso el mercado pasó a terreno negativo cuando comenzaron los reportes de que no había un acuerdo”, sostuvo Kotok sobre la votación del plan, conocido formalmente como la Ley de Cuidado Sanitario en Estados Unidos.
La división dentro del Partido Republicano se da porque algunos miembros conservadores se quejan de que la reforma es demasiado parecida al Obamacare, y algunos moderados se muestran preocupados por la posibilidad de que debilite la cobertura sanitaria para millones de votantes.
El expresidente Obama rompió su largo silencio desde que dejó la Casa Blanca para advertir que “nuestro punto de partida debería ser que cualquier cambio a nuestro sistema de salud sea para mejorarlo, y no hacerlo peor para millones de trabajadores estadounidenses”.
En un comunicado, señaló que “después de un siglo de conversaciones, décadas de intentos y un año de debate partidario, nuestra generación tuvo éxito. Finalmente, declaramos que en EU el cuidado de salud no es un privilegio para pocos, sino un derecho de todos”, apuntó.
