La Unesco informó ayer que el Consejo ejecutivo adoptó ayer una resolución sobre el estatus de Jerusalén que presenta a Israel como una “potencia ocupante”.
La resolución, propuesta por varios países árabes, estipula que “todas las medidas (...) tomadas por Israel, una potencia ocupante, que han alterado o que buscan alterar el estatus de Ciudad Santa de Jerusalén” serán “nulas y sin valor y deberán ser abrogadas”.
El texto denuncia la ley de anexión de Jerusalén este, del que se anexó Israel en 1967.
La resolución, adoptada por consenso, ya se había votado el martes en comisión, con 22 votos a favor y 10 en contra. Veintitrés Estados miembros se abstuvieron.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, tildó el texto de “absurdo” y afirmó que niega el vínculo histórico que tienen los judíos con Jerusalén. Como represalia, anunció el pasado miércoles que donará a la ONU 1 millón de dólares menos.
En octubre de 2016 ya se produjo una confrontación entre Israel y la Unesco cuando este país, indignado por la votación de una resolución sobre el patrimonio cultural palestino de Jerusalén, convocó a su embajador ante la organización. Para protestar contra estas resoluciones de la Unesco, que considera hostiles a Israel, el gobierno de Netanyahu ha ordenado varios recortes en su contribución al presupuesto de Naciones Unidas, que ha caído de $11 millones a $3.7 millones, según un responsable israelí.

