Mientras la ciudad convulsionaba por protestas y cierres de calles, en la Asamblea Nacional, las virtudes, acciones y las frases célebres de Justo Arosemena, el estadista panameño, eran recordadas en una sesión solemne.
Los actos protocolares para rendirle homenaje a este panameño en el bicentenario de su natalicio empezaron pasadas las 9:00 a.m. Al comienzo de la ceremonia, invitados especiales, estudiantes y diputados se congregaron en la entrada del Legislativo, también conocido como Palacio Justo Arosemena. Ahí, un representante del Legislativo y el Ejecutivo, junto a un estudiante del colegio Justo Arosemena pusieron flores frente al busto del estadista, ubicado en la parte exterior del edificio. Allí también se izó la bandera.
Acto seguido, se inició la sesión especial en el pleno. Los diputados, vestidos de negro, ocuparon su curul. El primero en hacer uso de la palabra fue el politólogo Carlos Guevara Mann, orador designado para conmemorar el bicentenario del natalicio de Arosemena.
Con un discurso enérgico llamó la atención de los presentes. Apeló a la reflexión de la clase política para que tome en cuenta la importancia del actuar de Justo Arosemena en la toma de decisiones. Además, recordó que con su actitud visionaria, Arosemena logró que Panamá sea hoy un Estado libre e independiente.
Planteó la necesidad de mejorar el sistema político del país y de incorporar en todos los planes de estudio de todos los colegios secundarios, el ensayo y la obra más destacada de Arosemena: El Estado Federal de Panamá.
Advirtió que se requiere mejorar el sistema municipal, la calidad de la representación política en la Asamblea y la creación de una constituyente originaria, basados en los ejemplos de Arosemena. Recordó que si estuviese vivo, Justo Arosemena condenaría la coima, el “salpique”, la “taquilla” y el “qué hay para mí” que contaminan al Estado panameño y nuestros municipios.
Añadió que además fustigaría la injustificada mora judicial, el abuso, la ignorancia, la desidia, el soborno, la venta de fallos y otros vicios que tan duramente perjudican la vida de las personas honradas y tanto desprestigian a la Nación.
Reflexión similar expuso el reverendo José Brutua, en representación del arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa, quien dijo que “el ejercicio de la vida moral proclama la dignidad humana, por lo que, como panameños, debemos nutrirnos del pensamiento de Arosemena y no ser testigos cómplices de ver cómo los principios sobre los cuales se fundó nuestra nación, sucumben ante los tentáculos de una corrupción desmedida”.
Por su parte, el ministro de la Presidencia, Álvaro Alemán, que excusó al presidente Juan Carlos Varela argumentando que no pudo asistir por “conflictos en la agenda”, expresó que el acto es edificante, porque se realiza en una coyuntura en la que el Gobierno y la sociedad civil trabajan en función de lograr un Estado moderno, “justo y equitativo, con una democracia funcional”.
Por su parte, la presidenta de la Asamblea, Yanibel Ábrego, resaltó la personalidad de Arosemena, destacándolo como un pensador sencillo en sus maneras y profundo en sus ideas políticas, sociales y económicas.
DISTINCIÓN
Luego entregaron la medalla de Justo Arosemena a: Mario Galindo, Aura Guerra de Villalaz, Jacobo Salas, Adán Ríos, Carlos Bolívar Pedreschi y Adolfo Ahumada, lo que puso de pie en medio de aplausos a todos los diputados. “No hay duda de que la figura de Arosemena merece la condecoración que se ha creado en su nombre. Justo Arosemena ha sido el más distinguido de los panameños de toda nuestra historia”, dijo Galindo.





