La fuerza kurdo-árabe apoyada por Estados Unidos lanzó ayer la ofensiva bautizada como Cólera del Éufrates para reconquistar Raqa, “capital” de facto del Estado Islámico (EI) en Siria, acrecentando así la presión contra los yihadistas, atacados también en su feudo de Mosul, en Irak.
Mosul y Raqa, distantes unos 400 km, son las dos últimas grandes ciudades todavía bajo control del EI, que en los últimos meses perdió gran parte de los territorios conquistados desde 2014 en Siria e Irak.
“Comenzó la gran batalla para la liberación de Raqa y su provincia”, anunció Jihan Sheij Ahmad, portavoz de la ofensiva, en la ciudad de Ain Issa, en manos del EI desde hace dos años y medio.
Washington, que dirige la coalición internacional antiyihadista, confirmó el inicio de las operaciones para “aislar” Raqa, paso previo a su “liberación”.
Pero el secretario de Defensa, Ashton Carter, advirtió en un comunicado que “como en Mosul, la batalla de Raqa no será fácil y el trabajo será duro”.
