La Policía brasileña arrestó ayer al exministro de Hacienda Guido Mantega, cuando una amplía investigación sobre sobornos a políticos se cierra en torno a los principales líderes del Partido de los Trabajadores (PT), que gobernó el país por 13 años.
Investigadores dijeron en una rueda de prensa que arrestaron a Mantega en un hospital y que estaba acompañando a su esposa que se preparaba para una cirugía.
Mantega también fue presidente del directorio de Petrobras, que está en el centro de un enorme escándalo de sobornos políticos.
Los investigadores dijeron que, según declaraciones de testigos, Mantega pidió en 2012 pagos de 5 millones de reales (unos $2 millones de la época) para el PT.
Ocho horas después de la detención de Mantega, el juez federal Sergio Moro ordenó su liberación.
Moro señaló que la cooperación de Mantega con las autoridades, el hecho de que ya habían allanado su casa y que estaba dando apoyo a su mujer enferma son señales suficientes de que no obstaculizará la investigación.
La detención ocurre dos días después de que Moro decidió llevar a juicio al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva bajo la sospecha de que aceptó más de un millón de dólares en coimas de una firma de ingeniería ligada al escándalo de Petrobras.
Mantega fue ministro de Hacienda durante los mandatos de Rousseff y Lula, amigo al que ayudó a que llegar a la presidencia en 2002. Empezó a ser duramente criticado en 2011, cuando la economía comenzó a entrar en su peor recesión en más de ocho décadas; abandonó el cargo en 2015.