La mayoritaria bancada opositora de la Asamblea Nacional de Venezuela acordó ayer iniciar el “procedimiento de declaratoria de Responsabilidad Política” del presidente Nicolás Maduro, una suerte de juicio político que fue rechazado por los diputados oficialistas y que horas más tarde –en un acto público frente al Palacio de Miraflores– el mandatario calificó como “golpe parlamentario”.
El Acuerdo que dice ser aprobado “ante la grave ruptura del orden constitucional y democrático y la devastación de las bases económicas y sociales de la nación” cita a Maduro para el próximo 1 de noviembre, a fin de que “exponga sobre su posible responsabilidad por las graves violaciones a la Constitución, los Derechos Humanos y la Democracia (...) y por haber consolidado un modelo político-económico y social que por su estatismo, rentismo, burocratismo y corrupción ha ocasionado la devastación de la economía y, en particular, una enorme inflación y el estrangulamiento de la producción nacional, así como el desabastecimiento de alimentos, medicamentos e insumos médicos”.
En reacción, y a su llegada de una gira por Medio Oriente, Maduro anunció a sus seguidores y a todo el pueblo a través de una transmisión en directo por Venezolana de Televisión que activó el artículo 323 de la Constitución, “en defensa de la paz de todos los venezolanos”.
El mandatario estaba acompañado por el ministro de Defensa, Vladimir Padrino; por el exdiputado y dos del chavismo, Diosdado Cabello; por el jefe de la bancada en la Asamblea, Héctor Rodríguez; y por el vicepresidente Aristóbulo Istúriz, entre otros .
“Quiero anunciar que en uso de mis atribuciones como presidente de la República, como jefe de Estado y como jefe de gobierno he convocado mañana [hoy], a las 11:00 a.m., al Consejo de Defensa de la Nación, a todos los poderes públicos, al Palacio de Miraflores para evaluar el golpe de estado parlamentario y el plan de diálogo para la paz”, dijo Maduro ante una multitud que coreaba “Maduro has lo que sea, disuelve la Asamblea”, “Disuelve la Asamblea, el pueblo se restea”.
Añadió que le pidió al secretario que presente un documento con un conjunto de recomendaciones para que el Consejo de Defensa, “como espacio constitucional auxiliar del jefe de Estado, tome decisiones para encausar las últimas aventuras de estos sectores que han pretendido desestabilizar Venezuela”. Detalló que están convocados los presidentes de los cinco poderes, incluido Henry Ramos Allup.
“Aquí lo voy a esperar y le voy a estrechar la mano y le voy a decir vamos a dialogar. Basta de tanta tropelía, de tanto engaño. Le voy a dar la última oportunidad a Ramos Allup para que entre por el aro constitucional”, remarcó Maduro.
También lanzó críticas a la Mesa de la Unidad Democrática por la postura divergente de sus líderes y por no hablar con la verdad, ya que, aseguró, ninguno desconocía del acercamiento para un eventual diálogo y porque después de haber estado representados en la reunión y haber firmado el pronunciamiento salieron a desconocer lo acordado. No obstante, Maduro aseguró que él, personalmente, irá a la reunión en Margarita.
Asimismo, aseguró que los opositores han convertido la Asamblea en un rincón inútil, en un circo y les advirtió que “si se comen la luz actuaremos con la Constitución y la mano de hierro de la Unión Cívico Militar. Si se comen la luz, lo digo suavecito, esta Constitución nos da los instrumentos para defender el derecho del pueblo a la democracia, a la paz, y yo les garantizo que nada ni nadie les va a quitar a ustedes el derecho a la democracia, a la paz... ellos irán a su rincón de la amargura a pegar cuatro gritos y ya”, y agradeció el comunicado que “desde el alma bolivariana, profundamente chavista” leyó el general Padrino, en defensa de la Constitución.
La decisión de ayer fue tomada luego de que el pasado domingo el bloque opositor aprobó un “Acuerdo para la Restitución del Orden Constitucional”, que establece en su quinto punto que debía iniciar de inmediato el proceso para determinar la situación constitucional del presidente de la República, basados en una serie de actos que de acuerdo con la Asamblea están fuera de la Constitución, el más reciente, la suspensión de la recolección del 20% de las firmas necesarias para convocar al referendo revocatorio del mandato del presidente.
La sesión de ayer no estuvo exenta de tensión, diatriba y amagos de pelea, sin embargo, la mayoría de los ataques se quedó en el plano verbal. Ocho opositores y cuatro oficialistas pasaron por la tribuna.
Al sustentar la propuesta de acuerdo el diputado Juan Miguel Mateu aseguró que Maduro hoy no es un presidente inconstitucional sino “aconstitucional, sin ninguna referencia al texto fundamental y la justicia”, y que su responsabilidad política tiene sentido por el abandono de la Constitución, porque se ha vuelto un déspota que convierte en derechos de pocos los derechos constitucionales que son de todos; porque desde el poder su gobierno ha creado una estructura de corrupción; por la violación de los derechos humanos –135 presos de conciencia, adujo– y por el hambre y la pobreza engendrada en Venezuela y hecha por el socialismo del Siglo XXI.
El diputado Omar Barbosa expresó a su turno que Maduro es un presidente ilegítimo y eso lo demuestra la crisis alimentaria, de salud, de seguridad y la destrucción de la economía. “No tenemos comida porque destruimos la producción nacional y no tenemos dólares porque los despilfarraron o se los robaron”, apuntó.
Barbosa también aseguró que Maduro perdió su legitimidad de origen –que obtuvo con los votos–, por violar la Constitución e impedir que el pueblo haga uso del derecho al voto para legitimar a los poderes del Estado, en alusión a la aprobación del presupuesto sin el control de la Asamblea, y la suspensión del referendo revocatorio.
El oficialista Julio Chávez le recordó a los diputados de los partidos Acción Democrática (el de Ramos Allup) y del Partido Social Cristiano que sus gobiernos y sus presidentes violaron los derechos humanos del pueblo en los lamentables sucesos del caracazo en 1989; el golpe al finado presidente Hugo Chávez; y que en esta nueva época habrían incluido muertos en las firmas para la recolección del 1% para el revocatorio. También les dijo que como grupo político parecieran estar en un laberinto, entrampados, que hay una contradicción que subyace, ya que el “adefesio” de acuerdo que presentaron es el resultado de las fuertes presiones internas de la MUD.
“Ante este intento de la derecha extrema y ante esta incertidumbre que está la MUD convocamos al pueblo venezolano a una ofensiva popular, a tomar las calles, a defender la revolución y a demostrar que aquí gobierna el presidente Maduro”, azuzó Chávez.
Al tomar la palabra, el oficialista Pedro Carreño calificó las acciones de la oposición como un plan para un golpe suave; aseguró que en la Constitución no aparece como función de la Asamblea el control político del Presidente y, por tanto, lo que procede con lo que están haciendo es desconocerlos.
Al final de las participaciones, el jefe de la bancada opositora propuso que se sometiera a votación la apertura del procedimiento contra Maduro y que, con el respaldo del pueblo venezolano, este acuda el próximo martes a demostrar que se somete a la Constitución y al Parlamento.
