Un hombre presuntamente vinculado al islamismo usó ayer un coche y un cuchillo para matar a cuatro personas y herir a 40 en Londres, al pie del Big Ben y junto al Parlamento británico, antes de caer abatido.
En una de las zonas supuestamente más vigiladas del mundo, donde se concentran las dependencias de los tres poderes, el sospechoso atropelló con su coche a los peatones que cruzaban el puente de Westminster, y se dirigió luego a la entrada del Parlamento, donde mató a cuchilladas a un policía antes de caer muerto él mismo.
La Policía incrementó el balance de víctimas hasta los 4 muertos y 40 heridos, aunque siguió sin desvelar la identidad del autor del ataque, que ocurrió poco antes de las 3:00 de la tarde en una zona turística y administrativa muy concurrida.
“No voy a hacer comentarios sobre la identidad del atacante (...) pero privilegiamos la pista del terrorismo islamista”, dijo a la prensa Mark Rowley, comandante de la unidad antiterrorista de Scotland Yard.
Entre los heridos, hay tres policías en estado grave, dijo Rowley, que reveló la identidad del policía muerto: el agente Keith Palmer, de 48 años.
La primera ministra Theresa May anunció que no elevará el nivel de amenaza de atentado, que se encuentra en el grado de “severo”, el segundo más alto y que supone como altamente probable que haya atentados.
May tildó el ataque de “nauseabundo y perverso”.
“El escenario del atentado”, prosiguió, “no fue una coincidencia. El atacante eligió golpear en el corazón de nuestra capital, donde gente de todas las nacionalidades, religiones y culturas se reúne para celebrar los valores de la libertad, la democracia y la libertad de expresión”. “Nunca nos rendiremos al terror. Y nunca permitiremos que las voces del odio y el mal nos dividan”, añadió May, tras presidir un Gabinete de seguridad.
Un médico del hospital de Saint Thomas, que se encuentra a 200 metros del lugar de los hechos, y que atendió a las víctimas, describió las heridas como “catastróficas”.
Entre los heridos hay unos estudiantes franceses cuya vida no peligra, además de rumanos y surcoreanos. Se ignora la identidad de las cuatro personas muertas.

Como ocurrió en 2016 en un mercado navideño en Berlín (12 muertos), y en la localidad francesa de Niza (86 muertos), un atacante se valió de un vehículo para causar estragos.
REACCIONES
El presidente estadounidense, Donald Trump; el francés, François Hollande, y la jefa de Gobierno alemana, Angela Merkel, expresaron sus condolencias y solidaridad con el Reino Unido. Además, el Parlamento escocés suspendió la votación sobre un nuevo referéndum de independencia.
Las luces de la Torre Eiffel se apagaron a medianoche para recordar a las víctimas.
El atentado dio paso a escenas de caos y pánico. La gente corría por las calles de Westminster, los diputados se encerraron en sus oficinas, y el sonido de las sirenas y los helicópteros se apoderó de todo el centro de Londres.
Una mujer fue rescatada con heridas graves del río Támesis, informó la Autoridad Portuaria.
El exministro polaco de Relaciones Exteriores Radoslaw Sikorski, que estaba en el lugar, y publicó imágenes en la red social Twitter, explicó que “un coche atropelló a cinco personas en el puente de Westminster”.
“Oí lo que me pareció que era una colisión, miré por la ventana del taxi, y vi a alguien por el suelo, muy mal. Luego vi a otra persona, que también estaba mal, y otras tres, una sangrando profusamente”, dijo luego a la BBC.
“Estamos considerando esto como un acto terrorista mientras no tengamos otros elementos que lo contradigan”, dijo rápidamente la Policía. El ataque se produjo justo el día en que Bruselas conmemoraba el primer aniversario de los ataques que dejaron 32 muertos en el aeropuerto y el metro de aquella ciudad.
Conmoción, angustia e impotencia
Presente en el palacio de Westminster cuando el ataque, el diputado conservador Tobias Ellwood trató en vano de salvar al policía apuñalado a muerte por el atacante. “Traté de detener la hemorragia y le hice boca a boca en espera de los médicos, pero creo que había perdido mucha sangre”, dijo el diputado, fotografiado cuando estaba haciendo un masaje cardiaco con sangre en el rostro y en sus prendas. “Tenía varias heridas, bajo el brazo y en la espalda”, dijo al Sun. El diputado, exmilitar, ya había perdido a un hermano en un atentado con bomba en 2002 en Bali. Una mujer presente en el puente de Westminster en el momento del ataque terminó en el agua helada del Támesis, sin duda para escapar al atacante, que logró atropellar a varios peatones. “Fue sacada del agua y atendida por los médicos. Partimos del principio que cayó o saltó del puente”, declaró la Autoridad Portuaria de Londres luego del incidente, y agregó que estaba “gravemente herida”. Steve Voake, testigo de 55 años, dijo que vio un cuerpo “en el agua rodeado de sangre”. Jack Hutchinson, joven turista originario de Boston (Estados Unidos), estaba en la gran rueda London Eye sobre el puente de Westminster, cuando ocurrió el ataque. “Vi tres cuerpos en el suelo y muchos policías. Era terrible, no sabía lo que pasaba”, dijo.
