Varios bombardeos probablemente realizados por la coalición antiyihadista en Siria dejaron al menos 33 civiles muertos, al mismo tiempo que Estados Unidos (EU) desplegaba refuerzos alrededor del bastión yihadista en Raqa. Estos medios terrestres y aéreos estadounidenses apoyan la ofensiva árabo-kurda para retomar la represa estratégica de Tabqa, cerca de Raqa, al grupo yihadista Estado islámico (EI), anunció ayer el Pentágono.
La coalición habría bombardeado una escuela que servía de centro de acogida de desplazados en la provincia norteña de Raqa, indicó el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos. La escuela está ubicada al sur de Al Mansura, una ciudad en manos del EI, que suele ser blanco de los ataques de la coalición.
“Podemos confirmar que murieron 33 personas. Eran desplazados de Raqa, Alepo y Homs”, aseguró el director de la oenegé, Rami Abdel Rahman. “Todavía están sacando cuerpos de entre los escombros. Solo dos personas fueron rescatadas con vida”, añadió.
La oenegé con sede en Reino Unido, que cuenta con una amplia red de informadores y fuentes médicas en Siria, indicó que puede determinar quién había sido responsable del ataque por el tipo de avión utilizado, su localización y las municiones usadas.
Mientras, el secretario de Estado, Rex Tillerson, prometió la muerte próxima del jefe del EI Abu Bakr al-Bagdadi, al recibir en la capital estadounidense a otros 67 países miembros de la coalición que lucha contra el EI en Siria y en el vecino Irak.
“Es solo cuestión de tiempo”, aseguró el secretario de Estado. Y lanzó un mensaje a quienes les preocupa un repliegue estadounidense en Oriente Medio: “Vencer al EI es el objetivo número uno de EU en la región”.
