El fatal atentado del ELN en Bogotá hace una semana pone en aprietos el proceso de paz del gobierno de Juan Manuel Santos con esa guerrilla, que busca acabar un conflicto armado de medio siglo tras un histórico acuerdo con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
El Ejército de Liberación Nacional (ELN, guevarista) se adjudicó la medianoche del domingo el atentado contra una patrulla policial, ocurrido el 19 de febrero cerca de la plaza de toros de Bogotá, generando el rechazo del gobierno, que enfatizó que hechos así alejan la posibilidad del alto al fuego que ambas partes se habían comprometido a buscar días atrás.
“Si el ELN cree que con actos terroristas como el de La Macarena (cuya autoría ahora reconoce con cinismo) va a presionar un cese al fuego está muy equivocado. El cese al fuego se alcanzará cuando el ELN comprenda que a él se llega desescalando, no escalando el conflicto”, escribió el jefe negociador del gobierno, Juan Camilo Restrepo Restrepo en Twitter.
Sin embargo, tras su reivindicación, la última guerrilla activa en Colombia, alzada en armas desde 1964, aseguró que las negociaciones con el gobierno se han reanudado este lunes en un clima de “buen ambiente entre las partes”.
