Quién más que el uruguayo Diego Godín para definir a su entrenador en el Atlético de Madrid, el argentino Diego Simeone, que con los años armó un plantel que hoy es el principal obstáculo en las aspiraciones campeoniles del Real Madrid y Barcelona, acostumbrados a cabalgar en la llamada Liga de las Estrellas.
En declaraciones a la agencia EFE, Godín señaló que “el Cholo es un poco esa piedra en la que se construye este proyecto. Es el que ha armado este grupo de jugadores, el que le ha dado funcionamiento a la parte deportiva, el que ha hecho creer a los jugadores y aficionados de que se puede, no solo con palabras, sino también con hechos”.
Según Godín, el Cholo “ha logrado esa burbuja, esa bola para que el aficionado crea siempre en el equipo, para que el dirigente de arriba intente siempre hacer el máximo esfuerzo para tener un grupo competitivo y que nosotros vayamos a muerte con él, demos el máximo y creamos en él hasta conseguir objetivos, y, de hecho, lo estamos haciendo año tras año”.
Simeone caló en un club con el mismo ADN que él tuvo en su época de jugador.
Con los años en el banquillo colchonero, armó un equipo sólido que ha venido sorprendiendo por su estilo, en el que no se juega para nadie en particular, sino que todos, como grupo, ponen su fuerza, su garra, su sacrificio y el corazón para alcanzar el éxito.
Lo vivido el miércoles pasado en el Vicente Calderón, cuando eliminaron en los cuartos de final al Barcelona, hasta entonces vigente campeón de la Liga de Campeones de Europa, resume lo que es en la cancha el Atlético de Madrid.
Después de quedar fuera en la Copa del Rey en diciembre de 2011 ante el Albacete, de la tercera categoría, el Atlético de Madrid confió en Diego Simeone para dar la vuelta a la página. Por entonces, pocos pensaban que el impacto que tendría el argentino sería tan grande. Cinco años después con el técnico suramericano el equipo madrileño ha vivido momentos inolvidables: la gloria en la Liga Europa 2012 y el revivir en la Liga.
Simeone levantó el ánimo de un vestuario alicaído, y cinco meses después de su nombramiento, alzó un título europeo al vencer por 3-0 al Athletic de Bilbao en la final.
Fue el segundo trofeo de ese torneo para el Atlético en tres años. Pero el éxito no se limitó a Europa. En la liga, el Atlético, que era décimo cuando llegó Simeone, terminó quinto.
Luego vino la victoria en la Supercopa de 2012. Si había dudas sobre el resurgir del Atlético en Europa, estas quedaron disipadas con la victoria por 4-1 sobre el campeón de la Liga de Campeones, el Chelsea, en Mónaco.
Un año después vino la Copa del Rey 2013. El Atlético llevaba 14 años sin ganar un derbi madrileño y parecía que tenía pocas opciones de poner fin a esa secuencia cuando se enfrentó al Real Madrid en la final de la Copa en el Santiago Bernabéu.
Diego Costa empató el encuentro después del tanto inicial de Cristiano Ronaldo para el Madrid, y el partido se marchó a la prórroga, donde un gol de cabeza de Miranda ayudó al Atlético a lograr su décimo título de copa.
Aunque cayó en la prórroga de la final de la Liga de Campeones de Europa de 2014 ante el Real Madrid de Carlo Ancelotti, el cuadro rojiblanco no conocía la derrota en cinco partidos de Liga ante sus vecinos desde que ganó la Copa del Rey y solo perdió uno de sus ocho enfrentamientos entre todas las competiciones la temporada pasada. El dominio de ese cara a cara fue aun más evidente en la victoria por 4-0 el 7 de febrero de 2015.
En su segunda campaña completa al frente del equipo, Simeone hizo lo que muchos creyeron imposible: terminar por delante de Real Madrid y Barcelona en la tabla en la temporada 2013-2014.
El Atlético ganó 16 de sus primeros 18 partidos de Liga y solo sufrió cuatro derrotas en todo el torneo. En el último partido de la temporada empató 1-1 con el Barcelona en el Camp Nou, lo que le dio el primer título liguero al Atlético en 18 años, que tuvo como recompensa la ovación de la afición azulgrana. Una campaña impresionante por el hecho de que el cuadro rojiblanco estuvo activo en las tres competiciones hasta el final, alcanzando las semifinales de la Copa del Rey y quedándose a segundos de ganar la Copa de Europa en Lisboa.
