El número de víctimas civiles en Afganistán en los primeros seis meses de este año alcanzó una cifra récord de 5 mil 166 muertos y heridos, según la ONU, una clara muestra de la degradación de la seguridad en ese país.
En un informe publicado ayer, la misión de asistencia de Naciones Unidas en Afganistán (Unama) indica que en el primer semestre del año se registraron mil 601 muertos y 3 mil 565 heridos, un aumento de 4% con respecto al mismo periodo de 2015. Un tercio de las víctimas son niños, incluyendo 388 fallecidos.
Este balance fue publicado dos días después de un doble atentado suicida del grupo yihadista Estado Islámico (EI), que dejó 80 muertos y 231 heridos en Kabul.
“Matan a la gente cuando están rezando, trabajando, estudiando, cuando van a buscar agua o salen del hospital”, dijo Tadamichi Yamamoto, representante especial en Kabul del secretario general de la ONU.
“Cada víctima civil representa un fracaso y tiene que llevar a las partes en conflicto a reaccionar (...) para reducir el sufrimiento de los civiles y reforzar su protección”, añadió.
El balance, “prudente” y “sin duda subestimado”, según la ONU, es el más alto desde que la Unama comenzó su cómputo en 2009. “El número total de víctimas civiles registrado por la ONU entre el 1 de enero de 2009 y el 30 de junio de 2016 llega a 63 mil 934”, entre los que hay 23 mil muertos y 41 mil heridos.
La Unama acusa a las fuerzas insurgentes, principalmente a los talibanes y a la organización Estado Islámico (EI), de ser responsables de la mayoría (60%) de las víctimas.
Pero la misión de la ONU también destaca que las víctimas provocadas por las fuerzas gubernamentales aumentaron 47% en relación al año pasado y que representan el 23% del total.
En 2015, la ONU contabilizó un total de 11 mil víctimas civiles. En el 85% de los casos, la muerte o las lesiones de niños son provocadas por explosivos abandonados, como minas y otros “objetos explosivos improvisados”, indica la misión.
