Una nueva ola de críticas y protestas contra el Gobierno venezolano desató ayer el desmantelamiento de los cuatro campamentos instalados desde febrero por estudiantes y opositores en Caracas, operación en la que participaron al menos mil policías y guardias nacionales y que se saldó con la detención de 243 jóvenes.
El ministro del Interior, Miguel Rodríguez, justificó la acción indicando que desde esos lugares se planificaban y cometían acciones terroristas.